jueves, 6 de noviembre de 2014

Mira más allá de las nubes.

En su trabajo pusieron un altar de muertos dedicado a los padres de los dueños de la empresa, fundadores de lo que ahora es un gran negocio. Había chocolate, pan de muerto, sotol y fotos de los difuntos. En una ceremonia se presentó el altar y se dio un discurso sobre lo grande que fueron en vida los fundadores. Aplausos, chocolate caliente, pan de muerto y de vuelta al trabajo. Dejó de ver lo que debía, que eran libros de contabilidad, por que aunque tenía los números frente a su cara su mente se quedó recordando a su único amor, se quedó recordando a Clarita. Clarita y él se conocieron desde niños pero ella no alcanzó a llegar a la edad adulta. Nadie nunca ha sido tan bella como ella, su sonrisa era mejor que el azúcar blanca, su voz, más dulce y acogedora que un chocolate abuelita, su mirada podía regresar a la vida a un muerto y su cuerpo era delicado, de complexión delgada por lo que con cariño le decían "huesitos". Dejó de ver los números y le vinieron mil recuerdos y el recuerdo que le sacó una lágrima que corrió la tinta de unas cifras fue el de cuando ella le dijo que era perfecto, le dijo también que deberían ser novios, si, "huesitos" se lo dijo a él por que él en el temor de perder su amistad, él nunca se había atrevido a decirle que la amaba. Sin ella, su vida se convirtió en una tumba, extrañaba el carácter de fuego de Clarita; recordaba su carácter siempre que veía el color de las flores de cempazuchitl en estas fechas. Llevaba ya 20 años extrañándola y llevando cada día un altar de muertos para ella en su corazón. Decidió que 20 años era suficiente para no olvidarla y darse cuenta de que la necesitaba, de que cada día había deseado volver en el tiempo aunque fuera 3 segundos para verla. Se dirigió a la ventana para saltar de ese quinto piso del corporativo, vio hacía abajo y volvió a ver el paisaje gris que vería cada día desde que un camión repartidor acabó con la vida de Clarita, de su "Huesito" (El no le decía "Huesitos", la llamaba en singular, "Huesito"). Cerró los ojos y antes de saltar recordó una vez en que "Huesito" y él platicaron sobre la gente que se suicida y su "Huesito" opinó que la gente que lo hace es por que se negó a ver que la vida es un regalo de Dios y por que no tuvieron paciencia para dejar pasar la tormenta. "El cielo más bello siempre llega después de la tormenta", si "Huesito" decía eso sabía de que hablaba, pues los primeros años de su niñez fueron terribles. ¿Qué pensaría ella si se enterara, en aquél mundo, de su suicidio? Reflexionó y dejó la ventana de aquella oficina en la que todos estaban tan ocupados que ni se percataron de sus intenciones suicidas. Regresó a su escritorio y se dio cuenta que su Huesito seguía con él, pues lo que le platicó en vida lo seguía acompañando en cada segundo. Retomó las labores y vio hacia la ventana; el cielo no era el más hermoso pero al menos no había nubes de tormenta. Respiró profundamente y le dio gracias a Dios por haber sido amigo y amante de "Huesito". Más tarde, en el camino a casa recordó a su abuela y a otros muertitos y se dio cuenta que la muerte es parte de la vida. Ahora mira al cielo cada día, mira más allá de las nubes y se siente agradecido.

lunes, 7 de julio de 2014

En una noche sin luna.

Contemplando el mar en una noche sin luna respiró profundamente y llevó el aroma del mar a sus pulmones y de ahí a todo su cuerpo, se sintió parte de la brisa marina abandonando todo pensamiento que no lo dejará flotar sobre el murmullo de las olas.
Sus ojos descubrieron que la oscuridad tiene forma y vio con respeto que era tan insignificante ante la inmensidad del mar que sus tragedias, sus goces y sus dolores no eran trascendentes.
Contemplando el mar en una noche sin luna no le importó mas el camino, porque ante tal inmensidad daría lo mismo caminar toda una vida que no caminar nada y se sintió completamente libre porque al verse insignificante no le preocupo que sus huellas en la arena desaparecieran cuando la muerte saliera de las profundidades para llevarlo a otro mar, con otras olas, en otro en otras aguas.
Contempló el mar en una noche sin luna hasta que amaneció y dio gracias al mar, por su grandeza que lo hizo sentir humilde.
Dio gracias por no ser grande como el mar, dio gracias por su pequeñez y por tener la oportunidad de asombrarse ante las grandeza de la creación.
Dio gracias por la oportunidad de amar y disfrutar la noche sin luna, la brisa, el mar y todo lo que encontró en la oscuridad.

La persona más buena de mi vida.

No soy un alma de Dios, pero a veces me gusta ayudar, dar, etc. Cuando me he enojado con alguien o conmigo mismo, no puedo seguir enojado, me agota, me entristece, me ahoga. Aunque a veces parezco injusto siempre trato de hacer lo que me parece que es justo. No soy un buen músico y ni de lejos soy arquitecto pero amo a la música y a la arquitectura, que me llevaron a amar el arte. He aprendido a vivir el momento por que fue un consejo que me dio la persona mas buena con la que me he topado en la vida. Amo a mis sobrinos por que gracias a Dios tuve quien me enseñara a amar a la familia. Muchas veces estuve a punto de cometer estupideces y otras veces las cometí pero siempre supe que estaba haciendo mal y retomé el buen camino. La determinación la aprendí por imitación, por seguir el ejemplo y por el ejemplo aprendí también a levantarme una y otra vez y a tomar las caídas como peldaños. Aprendí a no ser perfecto y a ser quien soy.
Hay cosas que no se si las aprendí o ya las traía, y hay muchas cosas de mi que me gustan y se de quien las heredé.
Gracias Mamá por ayudarme a hacer lo más difícil en la vida, que es haber nacido, gracias por darme una vida digna y enseñarme que todo ser vivo la merece. Gracias por darme un pedacito de ti y un todo de tu amor.
Gracias Dios, por poner en la tierra a la persona mas buena con la que me he topado en la vida.

Un momento de alegría.



Nació y creció en la calle, hizo del miedo un amigo y del coraje un compañero, su instinto lo mueve y lo mantiene vivo en esa triste libertad que lo acompaña por el barrio que lo ha adoptado junto con otros infortunados. Sus abuelos, tal vez sus bisabuelos o sus padres, tuvieron un techo; pero seguramente lo perdieron cuando un cobarde los echo para no batallar en ser mejor persona.
El busca su techo y la vida lo encuentra sin que él la busque. Por unos días le pusieron un nombre, quien sabe cuantos nombres lleve en su pasado, quien sabe cuanta gente ha pasado por su vida. No importa. Al fin que él no responde a las palabras por que ya aprendió a interpretar las miradas. Para algunas personas es un estorbo y para otras, es la oportunidad de ser bondadosos y darle un poco de amor a un extraño que por unos días, puede ser un amigo o simplemente un compañero del paseo cotidiano. Esta gente que le da su cariño, es correspondida con una mirada de felicidad y a veces hasta con algunos besos. El es solo un perro y ellos unas personas, pero cuando intercambian su cariño, cada uno se vuelve único, especial, un bonito recuerdo para el futuro y un momento de alegría en el presente.

¿Amor?


No siempre salen las cosas como se espera al declarar nuestro amor.

La Cita. Un corto sobre el amor.


Nada como una pareja perfecta en San Valentín.




Detrás de cámara.
Manuel Guijoza (Gerente de Producción), Luis Ernesto Verdín (Actor),
Mossy Santini (Actriz), Adriana Villanueva (Productora y Cinefotógrafa),
Luis Monterrubio (Guiónista, Productor y Director),
Clara Rico (Directora de arte), Aldo Mendez (Asistente de arte).


Aldo Mendez, asistente de arte.

Manuel Guijoza, producción y sonido.

Adriana Villanueva, productora y fotógrafa.



Mossy Santini y Luis Ernesto Verdín, protagonistas.








Sandra.

Ella es Sandra, se topó con un chavo noble que siempre estuvo enamorado de ella (Luis), se casaron estando ella embarazada de su ex (Chicho). Pasados unos días su ex la buscó y ella pensando en su hijo le pidió el divorcio al noble muchacho que después se volvió rencoroso contra las mujeres. Esta historia es parte de la película "Tequila 5", es un drama como los de la vida real, contado a manera de humor negro, como los de la vida real. Lo que ya no se alcanzó a poner en la película es que su ex la deja, como la había dejado antes y ella pasa a engrosar las filas de las madres solteras, un problema que en México crece cada año.

martes, 1 de julio de 2014

Cena de Navidad.

Gracias a una estufa antigua la casa estaba caliente y el olor del pavo vestía a la cocina con el encanto de una dama refinada y cariñosa de casa elegante. Ya solo faltaban 5 horas para la cena de Navidad y Gigi estaba contenta por que esta vez, como no pasaba en más de 10 años, su familia iba a ocupar todos los lugares de la mesa. Ella hizo el pastel envinado por que su abuela lo decidió, la receta solo la conocen su abuela, su madre y ella que desde pequeña ayudaba en la cocina con una alegría y entusiasmo característicos desde su niñez. Siendo la más pequeña todos en la casa la consideraron el tesoro de la familia y lo era por que cada día les dio un motivo para reír y olvidarse de los fastidios de la vida.
Además de pavo y pastel van cenar ensalada de manzana, es la favorita de Javier y la han cenado cada año en su honor, y cada año desde hace 10 brindaron por que Javier fuera feliz. Diez años de brindis, rezos y desfalcos económicos al fin vieron la luz por que hoy estará Javier en casa, sentado con su familia, comiendo lo que comió 10 años atrás, antes de que la ley descubriera su doble vida. Javier pensó que robar carros era fácil, sobre todo por que la policía ya estaba comprada y por que había tantos carros en la ciudad que uno más o uno menos nunca sería notorio, así pensaba él, cuando pensaba. Gigi sabía lo que hacía Javier pero lo admiraba tanto que cualquier cosa que el hiciera para ella era algo bien hecho.
Gigi abrió el horno y bañó el pavo. Vino blanco, mantequilla y hierbas finas eran los compuestos del perfume que llenó sus pulmones cuando en un suspiro comprobó que si varias cosas salían mal en su casa el pavo no era una de ellas. Gigi dio una ojeada al pastel y apago la luz de la cocina para verlo a la luz de las velas que su madre puso para adornar la mesa. El tono dorado del pastel era perfecto, su reflejo daba a los candelabros luces de ámbar, si el dorado del pastel hubiera sido más claro o más oscuro, entonces el pastel… Suena el timbre. Gigi siente mariposas en el estómago y se dirige a la puerta, se asoma por la mirilla y la penumbra del clima frío no le permite ver mas que una silueta pero reconoce el parado de Javier, abre la puerta y el aire helado y la emoción le estiran la piel, se queda parada en la puerta como si estuviera congelada. La silueta la abraza y ella llora en silencio, como el hielo que llora hasta convertirse en agua cuando el sol le brinda sus caricias. Se abrazaron como niños, como los hermanos que eran. Cerrando el momento con un "te extrañe mucho" cruzaron la puerta y Gigi volvió a abrazarlo pero ahora rió de gusto. Javier contempló su casa buscando el tiempo perdido, casi todo estaba igual, parecía que nada se hubiera movido, parecía que lo hubieran esperado como a quien tropieza en una caminata y esperan a que se levante para seguir el camino. Javier disfrutó la ensalada de manzana y le supo mejor que antes. Llegó el momento de brindar y en poco más de 10 minutos terminaron con 2 botellas de sidra "Pelayo". Esa noche se contaron muchas historias, en muchas había gente que Javier no recordaba y conforme avanzaba la noche, Javier pensaba y dejaba de escuchar y se preguntaba muchas cosas y con tantas dudas llegó a sentirse como un extraño en su casa.
Gigi fue a la cocina para llevar el café a la mesa y comer el pastel. Cuando Javier tenía 17 años trabajó en un restaurante y aprendió a darle sabor al café poniéndole naranja,canela y chocolate abuelita, desde entonces hicieron el café así en su casa. Justo estaba tomando Gigi la cafetera cuando se fue la luz. Solo quedaron las velas de los candelabros que por poco se apagan cuando Javier abrió la puerta para marcharse. Estaban prendiendo el quinqué cuando volvió la luz y el silencio fue peor que los 6 grados bajo cero de la calle por la ausencia de Javier. Gigi dejó el café y salió corriendo a buscar a Javier pero la neblina no la dejaba ver a mas de 5 metros. La neblina no deja ver de donde se viene ni a donde se va; Gigi gritó casi 2 horas el nombre de su hermano hasta que perdió la voz y casi pierde el sentido. Su ropa quedó empapada y el agua se convirtió en un hielo fino que empezó a quitarle el calor. Gigi se sentó en el suelo y se dio cuenta de que su cara estaba entumida y su cabeza adolorida, empezó a quedarse dormida y vio como partía la primer rebanada de pastel envinado para Javier, en su sueño el pastel era gigante y todo, absolutamente todo, olía a vainilla, whisky y nuez, su rebanada la comía en la cama y su papá la arropaba y le contaba un cuento mientras ella saboreaba su creación; en el cuento alcanzó a escuchar que su hermano y su papá platicaban detalles de la historia, ella finalmente veía una serie de Navidad con la que había decorado una repisa de su cuarto y se quedaba dormida.
Javier la encontró y la cubrió con su chamarra y la cargó hasta la casa, le pusieron su pijama, la acostaron en su cama y cubrieron con bolsas de agua caliente su pecho y sus pies, la taparon con una colcha y la despertaron para darle café caliente. Gigi se quedó contemplando la serie de Navidad que adornaba su repisa y le pidió a su hermano que abriera su regalo.
-No quiero que sufran por mi, Gigi. Tengo miedo de fallar otra vez. Perdóname- Dijo Javier antes de desanudar el listón azul de su regalo. Gigi le contestó con una mirada tierna, sus ojos avellana reflejaron una serenidad profunda y mucho cariño.
Ese regalo fue el mejor regalo que recibió Javier en toda su vida, era un reloj que Gigi compró a plazos con una amiga pero para Javier fue el recuerdo de que su hermana nunca dejó de creer en él y de que tuvo una segunda oportunidad, como la humanidad, según dicen, tras la muerte de Cristo.
Al otro día hubo que ponerle mas leña a la estufa antiguapues todavía faltaba para que se fuera el frío. Hubo tortas de pavo para el desayuno pero Javier y Gigi prefirieron comer pastel. No pudieron resistirse al olor del whisky, la nuez y la vainilla, ni a su vista de color dorado, el dorado perfecto. Después del pastel Gigi y Javier se sentaron frente al árbol y contemplaron el pinito. Javier se fue por el buen camino, empezó a salir con una ex de la prepa, se compró un perro, un labrador… 5 años después conoció a su primer sobrino, al año siguiente se casó y se fue a vivir a Canadá. El año en que Javier se fue a Canadá todo se le vino encima a Gigi, su abuela murió, sus papás se divorciaron y ella nunca se casó y perdió la custodia de su hijo.  Hoy está sola en su cuarto, contemplando la serie de Navidad que puso a sus catorce años y que nunca quitó por que siempre, aún en los momentos más difíciles, contempla esas lucecitas y  piensa que aún hay esperanza, que el día de mañana será mejor.

lunes, 30 de junio de 2014

Hasta la cocina.

Esta foto la tomé en una casa en la que a la entrada venden unos cocteles de camarón buenísimos, en Tlacotalpan, Veracruz, México.

Muchas veces está pensativo mientras toma un café de olla.

Quien lo veía no se imaginaba que llevaba viviendo 6 años en un cuarto que no tiene baño. Se baña a jicarazos, se acostumbró al agua fría y después del baño y de hacer sus necesidades en un periódico que tira en una bolsa de plástico sale antes de que amanezca para empezar su turno en la cocina de un restaurante pequeño. Trabaja de lavaplatos, en este trabajo lleva poco, antes trabajaba en una carpintería poniéndole mancha a los muebles pero los patrones optaron por dejar de contratar ilegales. Llega y se va de su trabajo en una bicicross que le prestaron, nunca había andado en bici por que en el ejido no había muchas y nunca había salido del ejido hasta que se animó a pasar al otro lado. Al principio llegó con varios amigos de su misma comunidad y hasta eran parte de un equipo de beisbol que ya tiene sus añitos, pero ahora, se la pasa solo por que dejó a todos en Houston, un mal entendido lo obligó a huir para que no lo deportaran y lo único que se le ocurrió fue irse lejos y fue a parar a Long Island. En su día libre no hace mucho, se toma 5 tallboy de Coors, fuma y escucha corridos y a veces canta. La vez pasada vio a un señor vendiendo tacos de pescado en un carrito y ese día como que se le antojaron. Fue y se comió 4 tacos y platicó un poco con el señor, así se entero que por el rumbo hay un salón de baile en el que ponen corridos y quebraditas y demás, el señor le dijo que el va los Jueves.
Ese Jueves no fue al trabajo, fue la primera vez en su vida en que faltó a trabajar. No fue y se tomó 2 tallboy, se compró una camisa y luego fue a los tacos de pescado para ponerse de acuerdo con el señor, que por cierto le dicen Paco, fue a ponerse de acuerdo con el señor Paco para ver si se iban juntos al salón. A las 9 de la noche estaban instalados en una mesa, en el salón la iluminación es tenue, la música fuerte como el aire acondicionado y lo que más se vende es la cerveza. Bailó y bailó y se rió y hasta estuvo besando a una señorita cachetona con un pelo negro muy bonito, sus cachetes hacían más grande su sonrisa luminosa que contrastaba con su piel morena. Esa noche fue especial por que aparte de la feliz parranda se hizo amigo del señor Paco y pasado un tiempo ya trabajaba para él en un puesto nuevo de tacos.
Ahora vive mejor en todos aspectos, de hecho ya tiene años viviendo mejor, aquél tiempo en que tenía 18 años y no tenía baño quedaron muy atrás. Sigue siendo ilegal pero se las ha arreglado para tener una cadena de restaurantes de burritos que administra vestido con un traje azul o gris, que son los colores que le gustan. Tiene carros de colección, sus hijos son american citizens y la más grande ya va a entrar a la universidad. Casi siempre está en el restaurante que abrió primero, sigue siendo muy amigo del señor Paco y muchas veces está pensativo mientras se toma un café de olla de los que vende. Fue en una de esas veces en que estaba pensativo cuando llegué y le pregunté la hora y me invitó a sentarse a su mesa por que dijo que yo hablaba como los de su tierra y pos si, somos del mismo estado. Me regaló el burrito, un refresco y el café, de olla (Delicioso) y me contó su historia. Al final me dijo que extraña su tierra, que nunca aprendió a hablar bien inglés y que a veces le dan ganas de vender todo y regresar pero, y después del pero guardó silencio un rato y luego concluyó, pero que no quiere dejar de ver a sus hijos y sus hijos son de ahí, me dijo.
Unos 10 días después de que lo vi me regresé para acá, pero aquélla tarde, en aquélla mesa escuchando su historia, siendo amigos por un momento, estuvimos sentados en un pedacito de México. Esa tarde aprendí que la patria puede estar en cada lugar en que haya un mexicano que nunca ha olvidado su tierra. Nunca olvidé esta historia por que nunca olvidó las historias de la gente que me parece increíble y maravillosa, además, el burrito estaba muuy bueno, como el café.

Un hombre feliz.

Un día mi papá me dijo que yo podía llegar a ser lo que yo quisiera, y en mis locuras en las que he intentado ser y hacer varias cosas, siempre he contado con su apoyo. Me ha escuchado paciente cuando expreso mis ideas políticas, cuando le platico una historia o cuando pienso en algo nuevo, en todas las veces siempre he contado con su opinión.
Gracias a su ejemplo soy honrado y busco ser un hombre de bien.
Recuerdo aquéllos días cuando papá jugaba beis-bol con mi hermano y conmigo, cuando me enseño a andar en bici y cuando me enseño a manejar, cuando me explicó matemáticas (Lo siento papá, volví a olvidar todo), cuando intentaba enseñarme inglés y cuando nos llevaba a la escuela en las mañanas, recuerdo tantas cosas.
Ese día en que me subí a una bici que me quedaba grande por que él me dio la confianza para hacerlo, se repite de una u otra manera a diario por que mi papá sigue dándome confianza ante cualquier reto.
A la fecha he intentado muchas cosas y como mi papá me dijo, he podido ser y hacer lo que quiero, tal vez no al nivel de mis sueños, pero en el camino he sido feliz y a final de cuentas es lo que quiero ser y soy, un hombre feliz.
Gracias, Papá.

martes, 17 de junio de 2014

El Hombre Que Fue Al Infierno.




"El hombre que fue al infierno" es una película independiente que se llevo acabo durante 2 años, con 2 equipos de producción y tiene locaciones en Saltillo, Coahuila; Monterrey, Nuevo León y México, D.F.
¿Qué tan informada estaba la provincia sobre los hechos políticos que tenían lugar en la capital?
Esta es una historia que trata sobre la amistad, el honor y la búsqueda de las cosas que la vida nos arrebata.
Esta es una película que cuenta algunas cosas de mi vida, la escribí y la dirigí, espero que sea de tu agrado.
Gracias.

domingo, 11 de mayo de 2014

Demasiado tarde.

Resulta que el morro siempre estuvo enamorado de la morra, perdón no fue siempre, fue nomás desde la primera vez que la vio. La morra lo quiso y lo quiso mucho pero pos como amigos. Ya superado el trance y con el morro "felizmente" instalado en la "friend zone", fueron amigos, amigos, amigos, grandes amigos. Luego el destino los alejó, los alejo no de distancia (Estaban a 3 horas nomás), sino de tiempo. Los alejo pero nunca los separó por que todos los días se telefoneaban y se apoyaban con todo el espíritu. El descansaba los Lunes y ella normal, en el fin, entonces ya ni en días libres tenían chance de andar de aquí pa' llá, ni de ir al cine como antes, ni de perder el tiempo en el super cuando nomás iban por un pinol y eso. Ton's la morrila empezó a sentirse sola sola, y así como un hombre busca una mujer y una morra busca un morro para tener morritos y formar un hogar, pues así ésta morra se hizo de un vato simpaticón y de buen ver, pero que después sacó el cobre gacho!! No llevaban ni el año de casados y el cabrón empezó de parrandero, eso todavía se tolera, pero luego se le ocurrió darle de catorrazos a la morra (Pinche imbécil). Ella llamó a su amigo llorando y el de inmediato se lanzó a verla pa' defenderla del gañan. Esa noche hubo madrazos y le sonaron a los dos por que el parrandero era bueno pa las trompadas, pero como sea que sea, el morro sirvió pa que le tocaran menos madrazos a la morra. Luego de la calentadita ella se divorció y se tardó como un año en que se le pasara el coraje por haber sido tan mensa y fijarse en el naco con el que se había casado. Fue en ese año en el que ella se andaba "estabilizando" que el morro encontró una buena mujer y a él si le fue bien por que se casó, y aunque si bien la vieja lo cacheteaba, no pasaba de tres cachetadas máximo y eso ya en el peor de los casos (Una bendición junto a aquélla vez que besó los puños del parrandero). Al día siguiente de la porriza le llegó el agua al tinaco a la morra y se dio cuenta de que siempre había querido al morro pero eran tan amigos que cuando quiso, ya no supo que hacer por que lo quería y le daba gusto que fuera feliz, o sea que le dio gusto verlo casado con tan simpática tamalona de tierna sonrisa y manos chicoteras pero tiernas a la vez. Siguiendo el ejemplo de su amigo, la morra se casó con un gordillo zopenco de esos a los que las mujeres etiquetan como el marido perfecto por su perfecto servilismo, y como éste no daba madrazos, aunque a veces le aburría, llegó a quererlo, y cuando tuvieron hijos lo quiso de verdad.
Pasaron muchos años y pasó una cosa bien gacha: Se murió la esposa del morro
El morro se sintió desolado, terriblemente desubicado, vagaba sin saber si el era la sombra de su sombra, etc, etc. pero de buenas que por el trabajo de su viejo, la morra, su amiga, ya vivía en la misma ciudad que él, así que pudo verlo y darle un abrazo y hacerlo reír muchas veces y acompañarlo en silencio cuando se ponía nostálgico, era una gran amiga y pos ya eran compadres por que el destino entre tantas cosas que les hizo, les hizo esa de ponerlos en la misma ciudad y hacer que las 2 familias se hicieran amigas y compartieran el refresco, la cerveza y las papitas.
Luego pasaron maaaas años todavía y el pinche destino ya no fue suficiente para la morra, se le acabó la gasolina a su destino y la morra falleció por completo.
La huesuda se la cargo tras 3 meses en el hospital, en esos 3 meses estuvo ahí el morro toodos los días por que también era muy buen amigo. Le leyó la TV y Novelas, le leyó libros, le llevaba chismes frescos y tmbn la hizo pelar la mazorca hasta que le dolía la panza de la risa. Días antes de morir la morra andaba rara y es que era que tenía miedo de hacerle una confesión a su miwis, pero se armó de valor y confesó por que el pecho se le estaba aplastando y ese peso no la iba a dejar irse al cielo a gusto. Le confesó que después de aquélla noche de catorrazos había pensado en casarse con él porque se dio cuenta que él había sido su gran amor (sin despreciar al zopenco ya que todo tiene su tiempo), pero que no supo con que cara decírselo después de haberlo hecho a un lado y haberse casado con el palizas. El morro no supo que decir, solo le tomó la mano y le aseguró que se pondría mejor, pero pos como ya dijimos, colgó los convers.
¿Por qué me lo dijo hasta ahora? Se preguntó el morro (Pos si ya vimos los signos de interrogación!!). Y pos si ¿Por qué hasta ahora que ya era demasiado tarde? Pero el destino no es pendejo, los pendejos son los que no saben aprovecharlo, para el destino nunca es "demasiado tarde" por que así es y se acabo, el destino no carga reloj. Déjenme les cuento que no fue "demasiado tarde", no fue así, no, no, no y no.
Ojo: Resulta que el morro después de todo, supo que si lo habían valorado y querido y eso le levantó la moral. Saber que no fue el amiguito pendejo y que si había conquistado el corazón de la morra y saber que no fue menos que todos los idiotas de los que la morra se enamoró fue un descanso para él, encontró alivio para sus traumas no superados sino más bien ahogados. Ahora ya no había traumas. No fue demasiado tarde por que gracias a ésta levantada de moral, el morro decidió entrar a unas clases de tango, el tango vale madre, se metió para conocer a alguna morra de su pelo y así rehacer su vida. Se sintió más seguro al saber que aunque ser amante de la morra no fue, si se hubiera podido. Así, el morro tomo de nuevo en sus manos su vida suya de él, esa vida en la que el destino le dio una esposa que lo amó, hijos, compadres, refrescos, papas, cheves y una linda morra que fue una amiga de esas que pocos morros llegan a tener la suerte de encontrar y que hasta en el vacío de su muerte le llenó el corazón de esperanza.
Fíjese que cosas!!
¿Demasiado tarde?  ¡¡Jamás!!

No se pierda el próximo capítulo de "Me enamorro de tí"!!

miércoles, 7 de mayo de 2014

Tinta y lavanda.

Aún no acaba de amanecer y su maleta vieja y sencilla está casi llena. Solo puso tres cambios de ropa, con eso podrá hacer varias combinaciones para presentarse en entrevistas de trabajo.
Su maleta tiene carácter, ha viajado por varios países pasando por los climas más benévolos y por los más inclementes y ha guardado desde ropas de seda y novelas rosas, hasta uniformes militares y cartas que piden auxilio, botellas con elixir milagroso y mascotas que viajaron escondidas por que su amo era ya su inseparable sirviente. Todo depende del viajero.  Ella la compró ayer en un bazar,le cambiaron el forro para venderla a mejor precio.  No compró una nueva por que necesita de todos sus ahorros. Además de los tres cambios de ropa puso sus libros, las fotos de su familia, la muñeca que nunca la ha abandonado y el florero en que su madre ponía margaritas, claveles y otras flores que su padre cortaba en el patio trasero. Puso también las cartas de quien hasta ahora ha sido su único amor, las colocó del lado izquierdo, junto a la ropa interior, pero antes volvió a oler el aroma del papel y la tinta, ya no olían igual que antes, pero seguía siendo el aroma de bellos recuerdos y de fantasías que evoca con frecuencia. Revisó la pequeña lista que hizo para no ser sorprendida por algún olvido y solo le faltaban las semillas de lavanda, y su título. La lavanda es su planta favorita y quiere tener un hogar en el que el tierno olor de la lavanda le llene los pulmones y pinte los muros de su vivienda cada vez que respire. Metió esa bolsita con semillas y encima de todo puso su título envuelto en algodón y papel estraza para que no se raspe el marco ni se rompa el vidrio. El mismo día en que recogió su título lo enmarcó, y así enmarcado lo va a mostrar en las entrevistas de trabajo para comprobar que se graduó como secretaria ejecutiva y que domina la caligrafía, la máquina de escribir, las llamadas telefónicas y todas las actividades de su gremio.
Le espera un viaje de muchas horas antes de pisar por primera vez la capital. Reflexionó mucho sobre su partida y aunque la idea de viajar la entusiasma, siente algo de dolor por que en su ciudad vivió mas alegrías que tristezas y fue en esas calles de banquetas pequeñas que aprendió a caminar y tiempo después las recorrió en sus travesuras de niña. Fue en esas calles que vio pegados anuncios hechos en la imprenta de su padre, anuncios coloridos para atraer clientes a los comercios o en tinta negra como los de la funeraria. En la imprenta trabajó y tal vez de ahí surgió su gusto por el olor a tinta.
En la capital piensa trabajar y estudiar al mismo tiempo para cumplir su anhelo de ser periodista y que su vida pertenezca al papel y la tinta. En su ciudad no existe esa carrera ni se acostumbra que una mujer llegue más allá de ser una eficiente secretaria, por eso empacó su tristeza, la nostalgia, su optimismo y todo lo necesario para seguir con su vida más allá de sus queridas calles.
Está amaneciendo y ella abre la ventana para lanzar un beso de despedida y oler por última vez la lavanda de su ventana. No lo sabe, pero en el futuro será admirada por otros periodistas y habrá una escuela con su nombre y escribirá contra una dictadura que antes no había descubierto; escribirá en lugares clandestinos, escribirá escondida para gritar la verdad con el papel y la tinta sin que el poder la asesine. Sus columnas olerán a justicia y dignidad y serán parte del periódico que surgirá haciendo uso de la vieja imprenta de su padre, su periódico y sus columnas darán fortaleza a la lucha que finalmente acabará con la dictadura.
Logrará vivir en el hogar que imaginó, tendrá dos hijos con un poeta, pasarán muchos años y recuerdos y su tumba tendrá siempre flores de lavanda y en la habitación en la que ahora está lanzando un beso, volverá a estar esa misma maleta siendo parte de la exposición de un museo dedicado a su memoria.
Baja las escaleras con trabajos pero con mucha emoción, apenas puede cargar esa maleta que ahora vuelve a las andadas. En media hora tomará un autobús para viajar más de 800 kilómetros; muchos kilómetros después habrá cambiado el futuro del país y seguirá teniendo fotos de sus seres queridos, más libros, muchos más y la muñeca que nunca la abandonó.
Bajó las escaleras y cerró con llave. Ya amaneció en las calles de su barrio, la frescura de la mañana solo se puede comparar con la viveza de su mirada, con la suavidad de su piel, con la gracia de su andar; la frescura de la mañana solo se puede comparar con su cara alegre, con el color de sus labios, con su corazón lleno de esperanza y con el tierno olor de la lavanda.


sábado, 3 de mayo de 2014

En mis zapatos.

Ayer fui por un vestuario que se me quedó en una producción hace como mes y medio. Ese vestuario es ropa mía que llevé para interpretar un personaje. Recogí el traje pero me dijeron que mis zapatos no estaban en los estudios, que estaban en la segunda unidad, en Tepito y que amablemente me los mandarían a mi casa cuando dejaran de usarlos. ¿Cuántas veces los habrán usado? ¿Se los pondría algún famoso? ¿Habrán sido para un personaje con clase o para uno sin clase? ¿Protagonizaron una de esas escenas en que matan a alguien a patadas? Sabrá Dios, lo único que se es que al fin, alguien se puso en mis zapatos.

Las bondades del toloache.




La otra vez un amigo, digamos Pepe (Por no decir que era Toño) y yo fuimos al mercado a comprar una combinación de hierbas que sirve para combatir la tos. Apenas íbamos llegando a la hierbería y la encargada nos ofreció toloache. Pepe le preguntó que si era legal eso, pues le parecía que no se debe dar sustancias a las personas para manipular su comportamiento. La mujer contestó que es una droga que va atontando poco a poco a la gente y que como quiera el que no está medio tonto no se enamora. Después dijo que el toloache no sirve solo para el amor, que el toloache sirve también para curar las hemorroides, que por eso nos lo había ofrecido. Nos quedamos con cara de What??!! Por salud mental ya no quisimos saber la vía de administración. Pregunté el preciodel toloache, la señorita, antes de decírmelo preguntó si lo necesitaba (Se pasó de curiosa) y le dije que no era para mi, que era para el primo de un amigo que sufre terribles dolores y gran irritación por que tiene herido el... corazón. Está enamorado y no le hacen caso. La señorita se río y dijo que había pensado que el primo de mi amigo sufría de la parte mas oculta del sol y entre risas nerviosas le aclare que no… Bueno, hay veces que el corazón también se encuentra en la penumbra. Bueno fuera que el primo de mi amigo tuviera hemorroides sufriría menos el pobre.
Pagamos el remedio contra la tos y nos fuimos, ya no supe del toloache ni del primo de mi amigo, allá él, si sufre es por que quiere o por que el amor lo tiene medio tonto.

Ojalá los niños sigan siendo felices.

El día del niño hubo fiesta en la escuela y había un lugar en el que te "casaban" con la niña que te gustaba. A mi me gustaba una, que por cierto hace unos años me la encontré en la calle y se me hizo bastante guapa todavía (Lástima que ya no hay fiesta, ni puestecito, ni niñez, ni nada). Pero con todo y enamoramientos el puestecito del casorio me infundaba un miedo inexplicable (Algún día le perderé el miedo) y procuraba estar alejado participando en varios juegos. En esa fiesta comí pasteles, gocé tomando refresco (En la casa estaba prohibido cuando éramos niños), jugué a la roña o la trae, acabe empapado por una guerra con globos rellenos de agua, también jugué a las escondidas y al final del día, casi ni hablaba, mi cabeza seguía disfrutando todo lo que vi en ese festejo y el huevo revuelto con frijoles de la cena se enfriaba en la mesa. Esperé la fiesta para el año siguiente y afortunadamente la pasé igual. Ojalá los niños sigan siendo felices con jugar y comer pastel. 
Ahora de adulto he tenido días muy divertidos también, y los mejores han sido cuando todos ríen y se burlan de todo, como cuando era niño. 

Y lo bueno es que ya no voy a la escuela!!!

viernes, 21 de marzo de 2014

La Veladora.

Pensando en muchas cosas, se perdió viendo el destello de la veladora que le recomendó una amiga que prendiera. La prendió para alejar los tiempos difíciles que lo habían derrotado últimamente y al verla prendida llegó el momento en que se quedó estupefacto por que no supo que hacer frente a la veladora. ¿Rezar? No. Nunca lo hizo como Dios manda, ¿Concentrarse en un deseo? Tampoco. Eso era algo tan gastado que ya carecía de sentido. El reloj marcaba las 3 de la mañana; normal para él que tenía muchos días con insomnio por quedarse penando y pensando en todo lo que le pasaba y en lo que no le pasaba. Miró la flama y su mente se perdió y se fue a prender la vela de los recuerdos. La luz de esa vela trajo demasiadas cosas en su destello, muchas anécdotas y sentimientos. Al recordar se dio cuenta que su hígado lleva varias experiencias en las que estuvo al límite y lo mismo era para su estómago, su corazón y sus pulmones. ¿Y sus manos? Se dio cuenta que a ellas como a sus órganos, les debe una disculpa. Nunca puso en sus manos lo que mas anhelaban, las dejo en soledad y no se esforzó por sus deseos, las compensó con un piano que era lo que había a la mano, valga la redundancia. Fue un dueño irresponsable de esas manos que Dios le dio. Hipnotizado por la danza del fuego, siguió perdido en la veladora y viajó a la tierra del hubiera para no lograr nada mas que sentirse miserable. Hubiera sido menos honrado, hubiera mentido, si hubiera nacido en otro lado, si hubiera justicia, si hubiera un etcétera que sirviera para resumir sus hubieras. Los ecos del hubiera formaron una ola que casi lo ahoga y tomando una gran bocanada de aire salió de ese trance y percibió la música que oían sus vecinos. Era un sonido especial, música vieja de un coro que cantaba a capela, la música lo tranquilizó y después lo contagió y 5 minutos después estaba bailando e improvisando voces para el coro del vecino. Se olvidó de la veladora y de lo que había maltratado su hígado en el pasado, se sirvió un ron con coca y recordó a sus amigos y a su familia e hizo planes para el día siguiente. Le prometió a sus manos tocar la piel de una mujer amada, no les dijo cuando, pero la promesa les hizo. Se acabó su bebida en 3 o 4 tragos y se sirvió otra que quedó contemplando su sueño. Mañana, al rato, será otro día y ya Dios dirá. La veladora arde en silencio y el ambiente huele a cera.

martes, 28 de enero de 2014

Eclipse

Un buen día, y claro que era de día, el sol se vanagloriaba por creerse la creación mas bella del universo, esto era todos y todos los días. Uno de esos días, una de las estrellas, harta de su soberbia le dijo que en el planeta tierra, en ese que gracias a él está vivo, la luna era la mas admirada y la mas querida. El sol se sintió ofendido por ser menos querido y admirado que otro ser. Como la luna sale de noche, el sol nunca la ha visto y movido por la curiosidad y el orgullo, decide bajar a la tierra para averiguar sobre ella.

Muy molesto bajó el sol a la tierra y primero llegó a los mares, levantando una nube gigantesca de vapor antes de llegar al fondo. En el mar le dijeron que la luna es una perla mágica que brilla en un océano que aparece por las noches arriba, en donde de día está el cielo. Le dicen que la noche en que el mar logre alcanzar esa perla podrá ir libre por toda la tierra y los peces podrán andar fuera del agua. El sol queda extrañado y pide ver a la luna y el mar le dice que no es posible pues con el está el día y que la noche y el día nunca se juntan.

Salió el sol del mar y se dirigió a los bosques, ahí habló con los árboles y las plantas, claro, después de haber provocado unos cuantos incendios. El bosque le dijo al sol que la luna… Perdón, olvidaba decirles que este cuento se lo contó un chamaco de 15 años a una chamaca de 14 años, de quien estaba perdidamente enamorado. Bueno, pues ahí va el sol al bosque y tras la quemazón le dijeron que la luna es una semilla que simboliza la vida y que ellos la admiran por que... y el sol interrumpe a ese árbol diciéndole que de seguro cuando llegue la luna, los árboles caminaran. El árbol que el bosque escogió para que hablara por él, le dijo al sol que no, que la admiran por que es una semilla de la que nace la inspiración para el canto del búho, la admiran por que nunca los deja solos y por que su luz guía a los árboles que caminan de noche, por que los árboles caminamos - le dijeron- pero lo hacemos muy lentamente. El sol preguntó que en donde podía ver a la luna y el bosque le dijo lo mismo, que no es posible por que con el está el día, y que la noche y el día nunca se juntan. El sol quedó furioso pero ya empezaba a sentir mucha curiosidad por la luna.

No conforme con la respuesta del bosque pregunto a los animales y el que contestó primero fue el lobo. El lobo dijo que la luna esta hecha por las almas de los animales que poblaran la tierra en el futuro y que por eso los lobos le cantan para decirles a esas almas que las aman y que aquí encontraran su casa. El lobo le prometió contarle a la luna de él y decirle que la andaba buscando pues es imposible que se vean.

El sol ya triste por no poder ver a la luna fue finalmente con los humanos. A su llegada ya no quemo nada, pues ya era un sol con poca luz. Los humanos le dijeron que la luna estaba hecha de los sueños de los enamorados y de los deseos de los niños, y le dijeron lo mismo, que la luna es de la noche y el sol es del día y que es imposible que estén juntos.

Tanto escucho el sol de la luna que se enamoró de ella y casi apagado fue a hablar con Dios para pedirle ver a la luna. Dios le dijo que era imposible, a pesar de los ruegos del sol. El sol empezó a morir de tristeza. Esa noche fue de las noches mas oscuras en la tierra.

La luna siempre había estado enamorada del sol y esto la entristeció mucho. Fue a pedirle a Dios que le permitiera ver al sol pues no soportaba que estuviera tan afligido. Dios le dijo que era imposible y la luna lloró y vio al sol muriendo llena de pena.

Al bajar su fulgor el sol pudo ver muchas cosas que su propio brillo le impedía y entonces logró ver a la luna. Asombrado por su belleza brilló un poco, esforzándose por vivir unos minutos para contemplar a la luna. La luna desobedeció a Dios y fue hacia el sol y lo besó. Con ese beso la tierra no tuvo ni día ni noche, tuvo un eclipse que envolvió todo en una hermosa luz violeta. Dios se percató de la desobediencia de la luna pero se hizo el distraído pues de todas formas era el quien junto con todas las cosas creo también al amor.

El chamaco le contó este cuento a su amada justo antes de un eclipse, le dijo que esa es la historia de los eclipses; Dios se distrae y el sol y la luna se besan. El eclipse llegó y él le dijo a ella: " Si yo fuera el sol y tú fueras la luna, la noche y el día serían solo una". La besó bajo la luz violeta. Fue su primer beso, mientras tanto... Dios se hizo el distraído.