Resulta que el morro siempre estuvo enamorado de la morra, perdón no fue siempre, fue nomás desde la primera vez que la vio. La morra lo quiso y lo quiso mucho pero pos como amigos. Ya superado el trance y con el morro "felizmente" instalado en la "friend zone", fueron amigos, amigos, amigos, grandes amigos. Luego el destino los alejó, los alejo no de distancia (Estaban a 3 horas nomás), sino de tiempo. Los alejo pero nunca los separó por que todos los días se telefoneaban y se apoyaban con todo el espíritu. El descansaba los Lunes y ella normal, en el fin, entonces ya ni en días libres tenían chance de andar de aquí pa' llá, ni de ir al cine como antes, ni de perder el tiempo en el super cuando nomás iban por un pinol y eso. Ton's la morrila empezó a sentirse sola sola, y así como un hombre busca una mujer y una morra busca un morro para tener morritos y formar un hogar, pues así ésta morra se hizo de un vato simpaticón y de buen ver, pero que después sacó el cobre gacho!! No llevaban ni el año de casados y el cabrón empezó de parrandero, eso todavía se tolera, pero luego se le ocurrió darle de catorrazos a la morra (Pinche imbécil). Ella llamó a su amigo llorando y el de inmediato se lanzó a verla pa' defenderla del gañan. Esa noche hubo madrazos y le sonaron a los dos por que el parrandero era bueno pa las trompadas, pero como sea que sea, el morro sirvió pa que le tocaran menos madrazos a la morra. Luego de la calentadita ella se divorció y se tardó como un año en que se le pasara el coraje por haber sido tan mensa y fijarse en el naco con el que se había casado. Fue en ese año en el que ella se andaba "estabilizando" que el morro encontró una buena mujer y a él si le fue bien por que se casó, y aunque si bien la vieja lo cacheteaba, no pasaba de tres cachetadas máximo y eso ya en el peor de los casos (Una bendición junto a aquélla vez que besó los puños del parrandero). Al día siguiente de la porriza le llegó el agua al tinaco a la morra y se dio cuenta de que siempre había querido al morro pero eran tan amigos que cuando quiso, ya no supo que hacer por que lo quería y le daba gusto que fuera feliz, o sea que le dio gusto verlo casado con tan simpática tamalona de tierna sonrisa y manos chicoteras pero tiernas a la vez. Siguiendo el ejemplo de su amigo, la morra se casó con un gordillo zopenco de esos a los que las mujeres etiquetan como el marido perfecto por su perfecto servilismo, y como éste no daba madrazos, aunque a veces le aburría, llegó a quererlo, y cuando tuvieron hijos lo quiso de verdad.
Pasaron muchos años y pasó una cosa bien gacha: Se murió la esposa del morro
El morro se sintió desolado, terriblemente desubicado, vagaba sin saber si el era la sombra de su sombra, etc, etc. pero de buenas que por el trabajo de su viejo, la morra, su amiga, ya vivía en la misma ciudad que él, así que pudo verlo y darle un abrazo y hacerlo reír muchas veces y acompañarlo en silencio cuando se ponía nostálgico, era una gran amiga y pos ya eran compadres por que el destino entre tantas cosas que les hizo, les hizo esa de ponerlos en la misma ciudad y hacer que las 2 familias se hicieran amigas y compartieran el refresco, la cerveza y las papitas.
Luego pasaron maaaas años todavía y el pinche destino ya no fue suficiente para la morra, se le acabó la gasolina a su destino y la morra falleció por completo.
La huesuda se la cargo tras 3 meses en el hospital, en esos 3 meses estuvo ahí el morro toodos los días por que también era muy buen amigo. Le leyó la TV y Novelas, le leyó libros, le llevaba chismes frescos y tmbn la hizo pelar la mazorca hasta que le dolía la panza de la risa. Días antes de morir la morra andaba rara y es que era que tenía miedo de hacerle una confesión a su miwis, pero se armó de valor y confesó por que el pecho se le estaba aplastando y ese peso no la iba a dejar irse al cielo a gusto. Le confesó que después de aquélla noche de catorrazos había pensado en casarse con él porque se dio cuenta que él había sido su gran amor (sin despreciar al zopenco ya que todo tiene su tiempo), pero que no supo con que cara decírselo después de haberlo hecho a un lado y haberse casado con el palizas. El morro no supo que decir, solo le tomó la mano y le aseguró que se pondría mejor, pero pos como ya dijimos, colgó los convers.
¿Por qué me lo dijo hasta ahora? Se preguntó el morro (Pos si ya vimos los signos de interrogación!!). Y pos si ¿Por qué hasta ahora que ya era demasiado tarde? Pero el destino no es pendejo, los pendejos son los que no saben aprovecharlo, para el destino nunca es "demasiado tarde" por que así es y se acabo, el destino no carga reloj. Déjenme les cuento que no fue "demasiado tarde", no fue así, no, no, no y no.
Ojo: Resulta que el morro después de todo, supo que si lo habían valorado y querido y eso le levantó la moral. Saber que no fue el amiguito pendejo y que si había conquistado el corazón de la morra y saber que no fue menos que todos los idiotas de los que la morra se enamoró fue un descanso para él, encontró alivio para sus traumas no superados sino más bien ahogados. Ahora ya no había traumas. No fue demasiado tarde por que gracias a ésta levantada de moral, el morro decidió entrar a unas clases de tango, el tango vale madre, se metió para conocer a alguna morra de su pelo y así rehacer su vida. Se sintió más seguro al saber que aunque ser amante de la morra no fue, si se hubiera podido. Así, el morro tomo de nuevo en sus manos su vida suya de él, esa vida en la que el destino le dio una esposa que lo amó, hijos, compadres, refrescos, papas, cheves y una linda morra que fue una amiga de esas que pocos morros llegan a tener la suerte de encontrar y que hasta en el vacío de su muerte le llenó el corazón de esperanza.
Fíjese que cosas!!
¿Demasiado tarde? ¡¡Jamás!!
No se pierda el próximo capítulo de "Me enamorro de tí"!!
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