domingo, 11 de mayo de 2014

Demasiado tarde.

Resulta que el morro siempre estuvo enamorado de la morra, perdón no fue siempre, fue nomás desde la primera vez que la vio. La morra lo quiso y lo quiso mucho pero pos como amigos. Ya superado el trance y con el morro "felizmente" instalado en la "friend zone", fueron amigos, amigos, amigos, grandes amigos. Luego el destino los alejó, los alejo no de distancia (Estaban a 3 horas nomás), sino de tiempo. Los alejo pero nunca los separó por que todos los días se telefoneaban y se apoyaban con todo el espíritu. El descansaba los Lunes y ella normal, en el fin, entonces ya ni en días libres tenían chance de andar de aquí pa' llá, ni de ir al cine como antes, ni de perder el tiempo en el super cuando nomás iban por un pinol y eso. Ton's la morrila empezó a sentirse sola sola, y así como un hombre busca una mujer y una morra busca un morro para tener morritos y formar un hogar, pues así ésta morra se hizo de un vato simpaticón y de buen ver, pero que después sacó el cobre gacho!! No llevaban ni el año de casados y el cabrón empezó de parrandero, eso todavía se tolera, pero luego se le ocurrió darle de catorrazos a la morra (Pinche imbécil). Ella llamó a su amigo llorando y el de inmediato se lanzó a verla pa' defenderla del gañan. Esa noche hubo madrazos y le sonaron a los dos por que el parrandero era bueno pa las trompadas, pero como sea que sea, el morro sirvió pa que le tocaran menos madrazos a la morra. Luego de la calentadita ella se divorció y se tardó como un año en que se le pasara el coraje por haber sido tan mensa y fijarse en el naco con el que se había casado. Fue en ese año en el que ella se andaba "estabilizando" que el morro encontró una buena mujer y a él si le fue bien por que se casó, y aunque si bien la vieja lo cacheteaba, no pasaba de tres cachetadas máximo y eso ya en el peor de los casos (Una bendición junto a aquélla vez que besó los puños del parrandero). Al día siguiente de la porriza le llegó el agua al tinaco a la morra y se dio cuenta de que siempre había querido al morro pero eran tan amigos que cuando quiso, ya no supo que hacer por que lo quería y le daba gusto que fuera feliz, o sea que le dio gusto verlo casado con tan simpática tamalona de tierna sonrisa y manos chicoteras pero tiernas a la vez. Siguiendo el ejemplo de su amigo, la morra se casó con un gordillo zopenco de esos a los que las mujeres etiquetan como el marido perfecto por su perfecto servilismo, y como éste no daba madrazos, aunque a veces le aburría, llegó a quererlo, y cuando tuvieron hijos lo quiso de verdad.
Pasaron muchos años y pasó una cosa bien gacha: Se murió la esposa del morro
El morro se sintió desolado, terriblemente desubicado, vagaba sin saber si el era la sombra de su sombra, etc, etc. pero de buenas que por el trabajo de su viejo, la morra, su amiga, ya vivía en la misma ciudad que él, así que pudo verlo y darle un abrazo y hacerlo reír muchas veces y acompañarlo en silencio cuando se ponía nostálgico, era una gran amiga y pos ya eran compadres por que el destino entre tantas cosas que les hizo, les hizo esa de ponerlos en la misma ciudad y hacer que las 2 familias se hicieran amigas y compartieran el refresco, la cerveza y las papitas.
Luego pasaron maaaas años todavía y el pinche destino ya no fue suficiente para la morra, se le acabó la gasolina a su destino y la morra falleció por completo.
La huesuda se la cargo tras 3 meses en el hospital, en esos 3 meses estuvo ahí el morro toodos los días por que también era muy buen amigo. Le leyó la TV y Novelas, le leyó libros, le llevaba chismes frescos y tmbn la hizo pelar la mazorca hasta que le dolía la panza de la risa. Días antes de morir la morra andaba rara y es que era que tenía miedo de hacerle una confesión a su miwis, pero se armó de valor y confesó por que el pecho se le estaba aplastando y ese peso no la iba a dejar irse al cielo a gusto. Le confesó que después de aquélla noche de catorrazos había pensado en casarse con él porque se dio cuenta que él había sido su gran amor (sin despreciar al zopenco ya que todo tiene su tiempo), pero que no supo con que cara decírselo después de haberlo hecho a un lado y haberse casado con el palizas. El morro no supo que decir, solo le tomó la mano y le aseguró que se pondría mejor, pero pos como ya dijimos, colgó los convers.
¿Por qué me lo dijo hasta ahora? Se preguntó el morro (Pos si ya vimos los signos de interrogación!!). Y pos si ¿Por qué hasta ahora que ya era demasiado tarde? Pero el destino no es pendejo, los pendejos son los que no saben aprovecharlo, para el destino nunca es "demasiado tarde" por que así es y se acabo, el destino no carga reloj. Déjenme les cuento que no fue "demasiado tarde", no fue así, no, no, no y no.
Ojo: Resulta que el morro después de todo, supo que si lo habían valorado y querido y eso le levantó la moral. Saber que no fue el amiguito pendejo y que si había conquistado el corazón de la morra y saber que no fue menos que todos los idiotas de los que la morra se enamoró fue un descanso para él, encontró alivio para sus traumas no superados sino más bien ahogados. Ahora ya no había traumas. No fue demasiado tarde por que gracias a ésta levantada de moral, el morro decidió entrar a unas clases de tango, el tango vale madre, se metió para conocer a alguna morra de su pelo y así rehacer su vida. Se sintió más seguro al saber que aunque ser amante de la morra no fue, si se hubiera podido. Así, el morro tomo de nuevo en sus manos su vida suya de él, esa vida en la que el destino le dio una esposa que lo amó, hijos, compadres, refrescos, papas, cheves y una linda morra que fue una amiga de esas que pocos morros llegan a tener la suerte de encontrar y que hasta en el vacío de su muerte le llenó el corazón de esperanza.
Fíjese que cosas!!
¿Demasiado tarde?  ¡¡Jamás!!

No se pierda el próximo capítulo de "Me enamorro de tí"!!

miércoles, 7 de mayo de 2014

Tinta y lavanda.

Aún no acaba de amanecer y su maleta vieja y sencilla está casi llena. Solo puso tres cambios de ropa, con eso podrá hacer varias combinaciones para presentarse en entrevistas de trabajo.
Su maleta tiene carácter, ha viajado por varios países pasando por los climas más benévolos y por los más inclementes y ha guardado desde ropas de seda y novelas rosas, hasta uniformes militares y cartas que piden auxilio, botellas con elixir milagroso y mascotas que viajaron escondidas por que su amo era ya su inseparable sirviente. Todo depende del viajero.  Ella la compró ayer en un bazar,le cambiaron el forro para venderla a mejor precio.  No compró una nueva por que necesita de todos sus ahorros. Además de los tres cambios de ropa puso sus libros, las fotos de su familia, la muñeca que nunca la ha abandonado y el florero en que su madre ponía margaritas, claveles y otras flores que su padre cortaba en el patio trasero. Puso también las cartas de quien hasta ahora ha sido su único amor, las colocó del lado izquierdo, junto a la ropa interior, pero antes volvió a oler el aroma del papel y la tinta, ya no olían igual que antes, pero seguía siendo el aroma de bellos recuerdos y de fantasías que evoca con frecuencia. Revisó la pequeña lista que hizo para no ser sorprendida por algún olvido y solo le faltaban las semillas de lavanda, y su título. La lavanda es su planta favorita y quiere tener un hogar en el que el tierno olor de la lavanda le llene los pulmones y pinte los muros de su vivienda cada vez que respire. Metió esa bolsita con semillas y encima de todo puso su título envuelto en algodón y papel estraza para que no se raspe el marco ni se rompa el vidrio. El mismo día en que recogió su título lo enmarcó, y así enmarcado lo va a mostrar en las entrevistas de trabajo para comprobar que se graduó como secretaria ejecutiva y que domina la caligrafía, la máquina de escribir, las llamadas telefónicas y todas las actividades de su gremio.
Le espera un viaje de muchas horas antes de pisar por primera vez la capital. Reflexionó mucho sobre su partida y aunque la idea de viajar la entusiasma, siente algo de dolor por que en su ciudad vivió mas alegrías que tristezas y fue en esas calles de banquetas pequeñas que aprendió a caminar y tiempo después las recorrió en sus travesuras de niña. Fue en esas calles que vio pegados anuncios hechos en la imprenta de su padre, anuncios coloridos para atraer clientes a los comercios o en tinta negra como los de la funeraria. En la imprenta trabajó y tal vez de ahí surgió su gusto por el olor a tinta.
En la capital piensa trabajar y estudiar al mismo tiempo para cumplir su anhelo de ser periodista y que su vida pertenezca al papel y la tinta. En su ciudad no existe esa carrera ni se acostumbra que una mujer llegue más allá de ser una eficiente secretaria, por eso empacó su tristeza, la nostalgia, su optimismo y todo lo necesario para seguir con su vida más allá de sus queridas calles.
Está amaneciendo y ella abre la ventana para lanzar un beso de despedida y oler por última vez la lavanda de su ventana. No lo sabe, pero en el futuro será admirada por otros periodistas y habrá una escuela con su nombre y escribirá contra una dictadura que antes no había descubierto; escribirá en lugares clandestinos, escribirá escondida para gritar la verdad con el papel y la tinta sin que el poder la asesine. Sus columnas olerán a justicia y dignidad y serán parte del periódico que surgirá haciendo uso de la vieja imprenta de su padre, su periódico y sus columnas darán fortaleza a la lucha que finalmente acabará con la dictadura.
Logrará vivir en el hogar que imaginó, tendrá dos hijos con un poeta, pasarán muchos años y recuerdos y su tumba tendrá siempre flores de lavanda y en la habitación en la que ahora está lanzando un beso, volverá a estar esa misma maleta siendo parte de la exposición de un museo dedicado a su memoria.
Baja las escaleras con trabajos pero con mucha emoción, apenas puede cargar esa maleta que ahora vuelve a las andadas. En media hora tomará un autobús para viajar más de 800 kilómetros; muchos kilómetros después habrá cambiado el futuro del país y seguirá teniendo fotos de sus seres queridos, más libros, muchos más y la muñeca que nunca la abandonó.
Bajó las escaleras y cerró con llave. Ya amaneció en las calles de su barrio, la frescura de la mañana solo se puede comparar con la viveza de su mirada, con la suavidad de su piel, con la gracia de su andar; la frescura de la mañana solo se puede comparar con su cara alegre, con el color de sus labios, con su corazón lleno de esperanza y con el tierno olor de la lavanda.


sábado, 3 de mayo de 2014

En mis zapatos.

Ayer fui por un vestuario que se me quedó en una producción hace como mes y medio. Ese vestuario es ropa mía que llevé para interpretar un personaje. Recogí el traje pero me dijeron que mis zapatos no estaban en los estudios, que estaban en la segunda unidad, en Tepito y que amablemente me los mandarían a mi casa cuando dejaran de usarlos. ¿Cuántas veces los habrán usado? ¿Se los pondría algún famoso? ¿Habrán sido para un personaje con clase o para uno sin clase? ¿Protagonizaron una de esas escenas en que matan a alguien a patadas? Sabrá Dios, lo único que se es que al fin, alguien se puso en mis zapatos.

Las bondades del toloache.




La otra vez un amigo, digamos Pepe (Por no decir que era Toño) y yo fuimos al mercado a comprar una combinación de hierbas que sirve para combatir la tos. Apenas íbamos llegando a la hierbería y la encargada nos ofreció toloache. Pepe le preguntó que si era legal eso, pues le parecía que no se debe dar sustancias a las personas para manipular su comportamiento. La mujer contestó que es una droga que va atontando poco a poco a la gente y que como quiera el que no está medio tonto no se enamora. Después dijo que el toloache no sirve solo para el amor, que el toloache sirve también para curar las hemorroides, que por eso nos lo había ofrecido. Nos quedamos con cara de What??!! Por salud mental ya no quisimos saber la vía de administración. Pregunté el preciodel toloache, la señorita, antes de decírmelo preguntó si lo necesitaba (Se pasó de curiosa) y le dije que no era para mi, que era para el primo de un amigo que sufre terribles dolores y gran irritación por que tiene herido el... corazón. Está enamorado y no le hacen caso. La señorita se río y dijo que había pensado que el primo de mi amigo sufría de la parte mas oculta del sol y entre risas nerviosas le aclare que no… Bueno, hay veces que el corazón también se encuentra en la penumbra. Bueno fuera que el primo de mi amigo tuviera hemorroides sufriría menos el pobre.
Pagamos el remedio contra la tos y nos fuimos, ya no supe del toloache ni del primo de mi amigo, allá él, si sufre es por que quiere o por que el amor lo tiene medio tonto.

Ojalá los niños sigan siendo felices.

El día del niño hubo fiesta en la escuela y había un lugar en el que te "casaban" con la niña que te gustaba. A mi me gustaba una, que por cierto hace unos años me la encontré en la calle y se me hizo bastante guapa todavía (Lástima que ya no hay fiesta, ni puestecito, ni niñez, ni nada). Pero con todo y enamoramientos el puestecito del casorio me infundaba un miedo inexplicable (Algún día le perderé el miedo) y procuraba estar alejado participando en varios juegos. En esa fiesta comí pasteles, gocé tomando refresco (En la casa estaba prohibido cuando éramos niños), jugué a la roña o la trae, acabe empapado por una guerra con globos rellenos de agua, también jugué a las escondidas y al final del día, casi ni hablaba, mi cabeza seguía disfrutando todo lo que vi en ese festejo y el huevo revuelto con frijoles de la cena se enfriaba en la mesa. Esperé la fiesta para el año siguiente y afortunadamente la pasé igual. Ojalá los niños sigan siendo felices con jugar y comer pastel. 
Ahora de adulto he tenido días muy divertidos también, y los mejores han sido cuando todos ríen y se burlan de todo, como cuando era niño. 

Y lo bueno es que ya no voy a la escuela!!!