miércoles, 1 de julio de 2015

Bella Vamp.

Ella es 124 años menor pero a los dos les gusta el Heavy Metal.
No les gusta todo el Metal, se inclinan más por Iron Maiden y otras bandas en las que la calidad de las composiciones refleja un buen dominio de la teoría musical y de los instrumentos. Les gusta escuchar discos de vinil y cuando pueden vuelan arriba de algún concierto pero no vuelan bajo, no quieren ser vistos, generalmente se esconden detrás de las luces. Hace rato q no consumen sangre humana, han aprendido a vivir con suplementos y sangre de animales. Este fin de semana la lluvia los mantiene en casa, no tienen ganas de salir. Se sientan en un sofá que ya está bastante maltratado y la luz de un anuncio de neón del edificio de enfrente les alumbra la cara a través de la ventana de vidrios percudidos, herrería y masilla. Entre sus pocos lujos gozan de tener tele por cable y son fans de los programas de actividad paranormal. Les gusta ver lo lejos que están los mortales de saber la verdad detrás de los demonios y de todo lo de ultratumba, de hecho "ultratumba" es una palabra que les da risa. Para ver el capítulo de hoy compraron papas y prepararon un dip a base de sangre de perro faldero. El programa se vuelve repetitivo y los aburre. También se les hizo aburrido el dip de siempre; ya están hartos de comer animales irracionales y empiezan a darle vueltas al asunto. Quieren vivir con la dignidad de todo vampiro pero ya no son los tiempos de antes. Ahora la gente no les teme igual que antes y el colmo fue ver películas en las que los retratan como adolescentes tiernos y con sentimientos. Esas películas solo fueron el reflejo de su decadencia, mucho tuvo que ver que los humanos se acostumbraron a la muerte y se matan entre ellos. Ahora un asesino, vampiro o no, ya no es novedad. Otro agravante para su situación es la iglesia modernizándose y dejando atrás la practica de infundir miedo con Satanás y su gabinete del terror. Ahora los Papas cantan y dan opiniones en las que reflejan que son amigos de su rebaño. Ahora la iglesia vende el acercarse a una buena vida y alejarse de los vicios y ha dejado de ser quien protege a la humanidad contra toda clase de seres infernales, todo a causa de la competencia, esa competencia que llegó con buenos músicos y buenas acciones.
Ella no trabaja y con lo que le pagan a él en un laboratorio que fabrica cremas rejuvenecedoras les alcanza para pagar el alquiler en un edificio en que a veces fallan los servicios, cosa que a ellos los tiene sin cuidado. En un intento por comprender un poco a los humanos e integrarse a su forma de vida se compraron unos jerseys de un equipo de americano y han visto uno que otro juego pero no han logrado encontrar la emoción que invade a los humanos y los sumerge en lo que parece una pasión.
Su desgracia vino con la falta de poder, cuando los vampiros se dividieron por que hubo grupos que defendieron las tradiciones y otros que solo pensaron en su beneficio y traicionaron a sus compañeros. Ahora, siendo los únicos vampiros del país, saben que no podrían contra los mortales del lugar ni aplicando toda su fuerza y deben conformarse con vender un poco de la sangre de él cada Lunes. Su sangre es el ingrediente secreto de esa transnacional que vende la crema rejuvenecedora más exitosa del mercado.
Tras una leve pausa después de apagar la tele, ella tiene una idea para ser empresaria, para tener el dinero que le permita comprar un humano y comer dignamente aunque sea una vez al mes.
Bella Vampa. Esa es su idea. Bella Vampa, una línea de cremas hechas por una experta en mantenerse joven. ¿Por qué no aprovechar esa asquerosa moda de los vampiros sexys y buena onda? Bella Vampa... Ella iba a platicarle su idea, pero él es un vampiro machista y no vería con buenos ojos el que su consorte gane dinero por su cuenta. Bella Vampa empezará en secreto y crecerá poco a poco y algún día será tan grande que hará desaparecer a la empresa que ahora explota a su cónyuge.
El anuncio de neón sigue prendido, el se pondrá a ver noticias sobre tragedias mundiales. Cree que hay tragedias en las que podría tomar ventaja de algunos cadáveres pero tiene miedo de que lo descubran, tiene miedo de que lo vean volar, tiene miedo de que vean su transformación al acabar su vuelo y que lo linchen y mas que todo teme que también le pase algo a ella.
La entrega que hace cada Lunes en la planta es un secreto, un secreto que solo saben él, ella y el presidente de la marca. El presidente dio con él gracias a la cercanía que tiene con el diablo desde años atrás, cuando hizo un pacto.
Ella googlea buscando formulas para fabricar cremas, el ve la tele y la luz de neón pinta el lugar de rojo. Para ellos el rojo es un tono agradable que da cierta calma a su pequeño departamento; el 4A en Cuauhtémoc y Colón, en el cuarto piso de un edificio en ruinas.
LMH

martes, 31 de marzo de 2015

Nomás una o dos.

Hoy vi un rato la tele y estaba de nervios, tenía miedo de acabar idiotizado pero después de ver Los Simpson vi un documental sobre Wagner y un programa con cortometrajes en el canal 22, estuvo bien.
Después de ver la tele fui al refri por algo para la sed y me dio miedo emborracharme al tomarme las cervezas que están en el refri, afortunadamente se me antojó más un clamato y lo tome así solo, sin cheve.
Más tarde pensé en leer algo y de nuevo el miedo ¿Qué tal si me da por ir a comprar el Libro Vaquero o la TVyNovelas? Lo bueno es que se me atravesó un libro de cuentistas mexicanos que había dejado olvidado y no salí a comprar nada.
Hoy he descubierto que ni la tele me idiotiza, ni el refri me engorda y que el papel impreso tampoco ha atentado contra mi integridad.
Descubrí que el culpable de mi panza grande y mi cultura chica soy yo. Lástima, pensaba echarle esa culpa a mis papás, al gobierno, a los comerciantes, a los medios de comunicación, a la religión o a mis amigos.
Ya me dio sed… y nomas queda cheve, bueno, nomás una... o dos, mientras googleo que onda con los romances de las celebridades.

El poema.

Estaba yo en una mesa, en el centro histórico, tomaba un café y trataba de escribir un poema. De pronto pasó ella y el mundo desapareció. La vi y ella me vio y sonrió. Su acompañante, que le iba contando quien sabe que, no se dio cuenta de que nuestras miradas se correspondieron. Después desapareció y yo de estúpido me quedé ahí sentado en lugar de haber intentado conocerla. Tuve que pedir un pastel de chocolate para ahogar la pena. El poema nunca se escribió.

Alguna vez pudo haber sido alguien.

Después de no saber de nada de su antiguo pueblo, un día se topó con un conocido. Su reacción inmediata fue huir para no tener que sostener una plática forzada sobre cosas que poco le interesan. Aunque huyó, el solo hecho de haber visto a esa persona de su pueblo le trajo recuerdos y manejando camino a casa recordó los vidrios rotos, las calles oscuras, el olor a hollín, el clima frío y todas esas cosas que vivió y a las que nunca les encontró sentido; la palabra "vacío" era la que mejor definía su pasado. Un vado lo sacudió y casi lo saca del camino, decidió pararse por que su Ford Pinto empezó a temblar y a hacer un ruido extraño. A unos cuantos metros estaba el río y junto al río una cabaña de maderas que fueron blancas y ahora ya eran más bien color canela con manchas de color crema; a la entrada de la cabaña una mecedora de metal oxidada era lo único que sobresalía entre la hierba densa que parecía ser la vida predominante en ese cuadro de óleos que nunca secarían por la humedad del lugar.

Cerró su carro y se abrió paso por la hierba que no mostraba camino en su reinado y que advertía con el canto de las chicharras que la voz de los humanos son solo ecos sombríos, susurros del viento de las ideas. 22 pasos fueron los que dio antes de caer víctima del dolor causado por el veneno de una serpiente que desapareció como desaparecía el viento en su pueblo del ayer, en el que los árboles secos, carentes de hojas, escondían la dirección de ese viento en un cuadro congelado. Antes de que el veneno le causara un delirio, razonó que no tenía caso regresar al carro y buscar ayuda si el único centro que podría tener un antídoto estaba a más de 4 horas, tiempo en el que ya estaría muerto. Aguantando el dolor se quedó en la hierba. Nunca odió a la muerte ni le preocupo su llegada, así que decidió esperar su fin con toda tranquilidad.

Una patada en el estómago rompió la paz con la que había decidido morir, otra vez era atacado por una piel de serpiente. Leandro Martín, el conocido que provocó su huida, le dio una segunda patada con sus botas de víbora y vio como se retorcía enmudecido de dolor e incertidumbre. Leandro siguió su rastro y encontró a su presa, era un asesino, nada especial, era un inútil hasta que le servía a alguien que buscara venganza o quitar del camino a quien le estorbara. Un tercer puntapié hizo que mirara a Leandro con terror y Leandro gozó esa mirada que lo hacía sentir superior en su miserable existencia. De la cabaña no salió nadie, del rió no se vio ninguna embarcación y la serpiente que ahora haría un bien envenenando a Leandro tampoco apareció. El puñal que le atravesó la carne tenía un acabado de piel de víbora, pero ya casi sin escamas, en la cacha, y su hoja ya estaba oxidada pero era tan eficaz como los colmillos que le inyectaron el veneno. Fueron muchas puñaladas, más de un minuto. El veneno de la serpiente no le dio muerte, la muerte llegó por que su sangre hizo un charco que mojó su ropa y llegó casi hasta el río; la escena fue silenciosa bajo el canto de las chicharras. Leandro se fue con las botas manchadas del buen resultado de su trabajo. La palabra "vacío" tomo el cuerpo, los recuerdos y el aliento de la víctima, que se perdieron como la serpiente, como el viento.


El Ford Pinto duró 3 días más ahí, igual que el cadáver de quién nadie supo a ciencia cierta quién fue ni por qué murió. El periódico tuvo su encabezado amarillista y el cuerpo se fue a la fosa común, ese pozo en la tierra en el que hay tanto muerto que alguna vez pudo haber sido alguien, antes de que la indiferencia los convirtiera en nadie.

Charla con un amigo

Fue hace como 30 años o más que en cuanto salía de la primaria lo primero que hacía al llegar a su casa era sentarse al piano. Llevaba unos 5 años estudiando y era regular porque nunca practicaba las lecciones del método Beyer, se le hacia aburridísimo y tocaba siempre lo que se iba imaginando; para él esto era platicar con el piano. El sonido del piano le fascino desde niño y cada que escuchaba un piano entraba en un viaje imaginario. Siempre le quitaba la tapa a su piano para tocar las cuerdas directamente con sus manos y siempre lo regañaba su mamá pero los misteriosos sonidos que emanaban del roce con las cuerdas eran embriagadores. Al tocar el piano no se olvidaba del mundo, al contrario, lo musicalizaba, pues como dije antes, para él, tocar,  era platicar con el piano y era como cuando platican 2 amigos y hablan sobre lo cotidiano, los sueños, lo que no debería existir y tantas cosas.
Habiendo nacido en los 70´s le tocó vivir en una sociedad en la que los hombres no hablaban de sus sentimientos y en donde una pelea podía durar un día o años. Un día estuvo muy enojado y no platicó con su piano, solo fue a que el piano lo escuchara. Tocó sin pensar en nada, tocó solo para desahogarse, tocó y hasta le pegó con el puño a las teclas. El niño había entrado a la adolescencia y por varios años hizo del piano su paño de lágrimas, recipiente de su odio y confidente de sus amores. El piano lo consoló ante la muerte de seres queridos, fracasos escolares y malentendidos con sus padres.
Pasaron los años y la tecnología trajo los sintetizadores, el ya era un adulto y se olvidó del piano por estar maravillado con los sonidos múltiples del sintetizador: violines, tambores, trompetas, marimbas, flautas, etcétera.  Aunque ninguno de los sonidos le llegara a los instrumentos reales, la maravilla tecnológica lo hipnotizó. Pasó el tiempo y el piano se fue desafinando.  En ese tiempo, él, ya hecho un señor, aprendió que no hay sonido como el original y volvió a su piano, pero el piano ya estaba muy mal, desafinaba en todas las octavas y arreglarlo costaría una fortuna.
Hace 3 días le quitó la tapa y tocó las cuerdas como lo hacía en su niñez, el sonido lo volvió a embriagar y sintió mucho pesar por los años que dejó abandonado a su amigo. 
Espera poder arreglar su piano y también su vida, todos los días, al regresar del trabajo lo contempla y siente que le hacen falta sus notas para reconfortarlo o ayudarle a tomar decisiones.
Sigue sentándose a tocar en los pianos que encuentra, no desaprovecha la oportunidad cuando ve uno disponible, pero ahora no platica de sueños, ni de lo cotidiano, ni de injusticias, ni musicaliza al mundo; ahora, cuando toca, le cuenta a los pianos de su piano, del gran amigo que tuvo y que está recuperando.

El sol más bello.



Aunque le advirtieron que no debía ver al sol pues se quemaría los ojos, no le importó y lo hizo para impresionar a sus amigos. Lo vio durante 30 segundos y quedó ciego.


Estando ciego y reflexionando lo estúpido de su alarde, se dio cuenta de que antes de privarse de la vista por necio, ya había visto al sol. Se percató de que lo vio en las flores, en la luna, en los vitrales de la iglesia, en las vacaciones de verano, en las paletas heladas, en la luz del amanecer pintando el rostro de su mujer. Había visto al sol y su brillo sin necesidad de mirarlo directamente y quemarse los ojos. Ya que recuperó la vista vio de nuevo al sol como lo había visto antes, pero aprendió a apreciarlo . Gozó de la sombra salvadora cuando el astro rey era inclemente y del cabello tibio de su mujer cuando acariciaba su cabeza en los jardines del parque; abrazó al sol en el aroma de las flores, vio su fulgor en los ramos de rosas que tienen el color del amor y sintió su toque en el agua que salía caliente de la manguera a medio día. Cuando estuvo ciego aprendió a ver el sol como nadie.


Una semana le duró la ceguera, no fue tan trágica la cosa, y en esos 7 días se hizo más humilde y fue más feliz. El Doctor le quitó la venda de los ojos y con un sape de por medio, que le quitó la venda del cerebro, le advirtió que no volviera a hacer estupideces con sus ojos.

Se compró unos RayBan, pues todavía tenía los ojos delicados, y salió a disfrutar de una cerveza fría con su novia en una terraza, una cerveza de trigo y malta con sabor a sol. Mientras platicaba con ella miraba fascinado el brillo del sol en su rostro y lo hermosa que se veía con su vestido de verano. Dichoso por haber recuperado la vista no se aguantó las ganas de ver el atardecer, pero lo vio con un poco de miedo y respeto. El cielo de colores cobrizos y el sol del color de una braza ardiente le hicieron ver que es más bello el sol cuando no deslumbra y ahora que era más humilde se rió de si mismo y de cuando era soberbio y le importaba deslumbrar a los demás. Esa semana de ceguera le quitó un poco lo soberbio y lo hizo más romántico, para beneplácito de su novia.

Estando ciego aprendió a ver mejor.

Muy mal!!

Que mal que la gente confunda el buen humor y la alegría con la inmadurez.
Por eso no me gusta ir a los velorios.

El peor atentado contra la libertad.

Han dejado a la libertad encerrada en monumentos, encadenada a las batallas y atrapada en las banderas, han luchado en su nombre y lo primero que han hecho es matarla; sin embargo el peor atentado contra la libertad lo ha cometido quien por actuar en contra de sus principios es preso de su propia conciencia.

Abrazo!!

Quien necesitó un abrazo en un momento difícil nunca ha dejado de necesitarlo aunque hayan pasado años. Toda la gente es igual.

En efecto.

Para que andar sufriendo hoy si hay tantos mañanas.

El mejor sonido que puede haber sobre la tierra.

Me acuerdo la primera vez que vi una guitarra eléctrica y disimuladamente le busqué clavijas o algo para enchufarla. No sabía que necesitaban el amplificador, creía que el sonido salía de la guitarra como en las de caja pero con la fuerza de la energía eléctrica. -Si las pistolas de aire suenan bien fuerte… ¿Por qué una guitarra no?- me dije. Era un misterio, un artefacto mágico.
Hoy toqué mi guitarra después de meses de no hacerlo y a pesar de que ya tengo idea de como funciona la sigo viendo como un artefacto mágico que con su magia convierte los sentimientos en el mejor sonido que puede haber sobre la tierra.

¿Quién se llevó mi chocolate?



Soñé que entraba a una tienda de chocolates propiedad de una chef llamada Constanza Díaz (Se me hace que soñé ese nombre por los chocolates Costanzo), la chef era como una mujer de 1920 y me vendió un pequeño chocolate en 15 pesos. La gracia de ese chocolate es que nunca se le acababa el relleno de chocolate suave. Desperté saboreando el chocolate y viendo las paredes de mi cuarto, mismas que me pusieron en la realidad. Mi mano vacía terminó de desilusionarme.

¡¡¿En dónde está Dios?!!

Con ganas de más.

Pedro se estaba muriendo pero ni supo, porque la muerte, muy buena onda, lo hizo soñar con todos sus seres queridos para que así se fuera contento, sin sufrir. El dicho ese de "Hierba mala nunca muere" le valió esa madrugada a Pedro y la muerte desistió de su tarea con él para irse por alguien que valiera más la pena. Pedro despertó de pronto con una terrible jaqueca y con los oídos zumbándole y adoloridos; ahí si ya supo que se estaba muriendo. Dando tumbos llegó al baño para remojarse la cara y tomar aire en la ventana, mientras tomaba aire contempló la madrugada y recordó su sueño. Con los ojos hinchados y respirando débilmente pensó que si moría se iría contento, porque soñó a todos sus seres queridos muy felices.
Ya que pudo se tomó unas pastillas, 3 veces la dosis recomendada, y se alivianó poco a poco; ya que se sintió mejor dio gracias a la vida y prometió cuidar de ella cuidando de si mismo.
Más tarde, casi al anochecer, tomaba un té y pensó en lo sucedido en la madrugada, y también dio gracias a la muerte por haberle dado el mejor sueño de su vida y la inspiración para seguir adelante.
Llegó la hora de dormir y Pedro se acostó con algo de miedo y con algo de deseo porque se repitiera lo de la noche anterior aunque tuviera que medio morir, ese sueño ha sido lo mejor que Pedro ha vivido. La muerte lo perdonó, pero siendo como es, lo dejó con ganas de más.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Mira más allá de las nubes.

En su trabajo pusieron un altar de muertos dedicado a los padres de los dueños de la empresa, fundadores de lo que ahora es un gran negocio. Había chocolate, pan de muerto, sotol y fotos de los difuntos. En una ceremonia se presentó el altar y se dio un discurso sobre lo grande que fueron en vida los fundadores. Aplausos, chocolate caliente, pan de muerto y de vuelta al trabajo. Dejó de ver lo que debía, que eran libros de contabilidad, por que aunque tenía los números frente a su cara su mente se quedó recordando a su único amor, se quedó recordando a Clarita. Clarita y él se conocieron desde niños pero ella no alcanzó a llegar a la edad adulta. Nadie nunca ha sido tan bella como ella, su sonrisa era mejor que el azúcar blanca, su voz, más dulce y acogedora que un chocolate abuelita, su mirada podía regresar a la vida a un muerto y su cuerpo era delicado, de complexión delgada por lo que con cariño le decían "huesitos". Dejó de ver los números y le vinieron mil recuerdos y el recuerdo que le sacó una lágrima que corrió la tinta de unas cifras fue el de cuando ella le dijo que era perfecto, le dijo también que deberían ser novios, si, "huesitos" se lo dijo a él por que él en el temor de perder su amistad, él nunca se había atrevido a decirle que la amaba. Sin ella, su vida se convirtió en una tumba, extrañaba el carácter de fuego de Clarita; recordaba su carácter siempre que veía el color de las flores de cempazuchitl en estas fechas. Llevaba ya 20 años extrañándola y llevando cada día un altar de muertos para ella en su corazón. Decidió que 20 años era suficiente para no olvidarla y darse cuenta de que la necesitaba, de que cada día había deseado volver en el tiempo aunque fuera 3 segundos para verla. Se dirigió a la ventana para saltar de ese quinto piso del corporativo, vio hacía abajo y volvió a ver el paisaje gris que vería cada día desde que un camión repartidor acabó con la vida de Clarita, de su "Huesito" (El no le decía "Huesitos", la llamaba en singular, "Huesito"). Cerró los ojos y antes de saltar recordó una vez en que "Huesito" y él platicaron sobre la gente que se suicida y su "Huesito" opinó que la gente que lo hace es por que se negó a ver que la vida es un regalo de Dios y por que no tuvieron paciencia para dejar pasar la tormenta. "El cielo más bello siempre llega después de la tormenta", si "Huesito" decía eso sabía de que hablaba, pues los primeros años de su niñez fueron terribles. ¿Qué pensaría ella si se enterara, en aquél mundo, de su suicidio? Reflexionó y dejó la ventana de aquella oficina en la que todos estaban tan ocupados que ni se percataron de sus intenciones suicidas. Regresó a su escritorio y se dio cuenta que su Huesito seguía con él, pues lo que le platicó en vida lo seguía acompañando en cada segundo. Retomó las labores y vio hacia la ventana; el cielo no era el más hermoso pero al menos no había nubes de tormenta. Respiró profundamente y le dio gracias a Dios por haber sido amigo y amante de "Huesito". Más tarde, en el camino a casa recordó a su abuela y a otros muertitos y se dio cuenta que la muerte es parte de la vida. Ahora mira al cielo cada día, mira más allá de las nubes y se siente agradecido.

lunes, 7 de julio de 2014

En una noche sin luna.

Contemplando el mar en una noche sin luna respiró profundamente y llevó el aroma del mar a sus pulmones y de ahí a todo su cuerpo, se sintió parte de la brisa marina abandonando todo pensamiento que no lo dejará flotar sobre el murmullo de las olas.
Sus ojos descubrieron que la oscuridad tiene forma y vio con respeto que era tan insignificante ante la inmensidad del mar que sus tragedias, sus goces y sus dolores no eran trascendentes.
Contemplando el mar en una noche sin luna no le importó mas el camino, porque ante tal inmensidad daría lo mismo caminar toda una vida que no caminar nada y se sintió completamente libre porque al verse insignificante no le preocupo que sus huellas en la arena desaparecieran cuando la muerte saliera de las profundidades para llevarlo a otro mar, con otras olas, en otro en otras aguas.
Contempló el mar en una noche sin luna hasta que amaneció y dio gracias al mar, por su grandeza que lo hizo sentir humilde.
Dio gracias por no ser grande como el mar, dio gracias por su pequeñez y por tener la oportunidad de asombrarse ante las grandeza de la creación.
Dio gracias por la oportunidad de amar y disfrutar la noche sin luna, la brisa, el mar y todo lo que encontró en la oscuridad.

La persona más buena de mi vida.

No soy un alma de Dios, pero a veces me gusta ayudar, dar, etc. Cuando me he enojado con alguien o conmigo mismo, no puedo seguir enojado, me agota, me entristece, me ahoga. Aunque a veces parezco injusto siempre trato de hacer lo que me parece que es justo. No soy un buen músico y ni de lejos soy arquitecto pero amo a la música y a la arquitectura, que me llevaron a amar el arte. He aprendido a vivir el momento por que fue un consejo que me dio la persona mas buena con la que me he topado en la vida. Amo a mis sobrinos por que gracias a Dios tuve quien me enseñara a amar a la familia. Muchas veces estuve a punto de cometer estupideces y otras veces las cometí pero siempre supe que estaba haciendo mal y retomé el buen camino. La determinación la aprendí por imitación, por seguir el ejemplo y por el ejemplo aprendí también a levantarme una y otra vez y a tomar las caídas como peldaños. Aprendí a no ser perfecto y a ser quien soy.
Hay cosas que no se si las aprendí o ya las traía, y hay muchas cosas de mi que me gustan y se de quien las heredé.
Gracias Mamá por ayudarme a hacer lo más difícil en la vida, que es haber nacido, gracias por darme una vida digna y enseñarme que todo ser vivo la merece. Gracias por darme un pedacito de ti y un todo de tu amor.
Gracias Dios, por poner en la tierra a la persona mas buena con la que me he topado en la vida.

Un momento de alegría.



Nació y creció en la calle, hizo del miedo un amigo y del coraje un compañero, su instinto lo mueve y lo mantiene vivo en esa triste libertad que lo acompaña por el barrio que lo ha adoptado junto con otros infortunados. Sus abuelos, tal vez sus bisabuelos o sus padres, tuvieron un techo; pero seguramente lo perdieron cuando un cobarde los echo para no batallar en ser mejor persona.
El busca su techo y la vida lo encuentra sin que él la busque. Por unos días le pusieron un nombre, quien sabe cuantos nombres lleve en su pasado, quien sabe cuanta gente ha pasado por su vida. No importa. Al fin que él no responde a las palabras por que ya aprendió a interpretar las miradas. Para algunas personas es un estorbo y para otras, es la oportunidad de ser bondadosos y darle un poco de amor a un extraño que por unos días, puede ser un amigo o simplemente un compañero del paseo cotidiano. Esta gente que le da su cariño, es correspondida con una mirada de felicidad y a veces hasta con algunos besos. El es solo un perro y ellos unas personas, pero cuando intercambian su cariño, cada uno se vuelve único, especial, un bonito recuerdo para el futuro y un momento de alegría en el presente.

¿Amor?


No siempre salen las cosas como se espera al declarar nuestro amor.

La Cita. Un corto sobre el amor.


Nada como una pareja perfecta en San Valentín.




Detrás de cámara.
Manuel Guijoza (Gerente de Producción), Luis Ernesto Verdín (Actor),
Mossy Santini (Actriz), Adriana Villanueva (Productora y Cinefotógrafa),
Luis Monterrubio (Guiónista, Productor y Director),
Clara Rico (Directora de arte), Aldo Mendez (Asistente de arte).


Aldo Mendez, asistente de arte.

Manuel Guijoza, producción y sonido.

Adriana Villanueva, productora y fotógrafa.



Mossy Santini y Luis Ernesto Verdín, protagonistas.








Sandra.

Ella es Sandra, se topó con un chavo noble que siempre estuvo enamorado de ella (Luis), se casaron estando ella embarazada de su ex (Chicho). Pasados unos días su ex la buscó y ella pensando en su hijo le pidió el divorcio al noble muchacho que después se volvió rencoroso contra las mujeres. Esta historia es parte de la película "Tequila 5", es un drama como los de la vida real, contado a manera de humor negro, como los de la vida real. Lo que ya no se alcanzó a poner en la película es que su ex la deja, como la había dejado antes y ella pasa a engrosar las filas de las madres solteras, un problema que en México crece cada año.