martes, 31 de marzo de 2015

Con ganas de más.

Pedro se estaba muriendo pero ni supo, porque la muerte, muy buena onda, lo hizo soñar con todos sus seres queridos para que así se fuera contento, sin sufrir. El dicho ese de "Hierba mala nunca muere" le valió esa madrugada a Pedro y la muerte desistió de su tarea con él para irse por alguien que valiera más la pena. Pedro despertó de pronto con una terrible jaqueca y con los oídos zumbándole y adoloridos; ahí si ya supo que se estaba muriendo. Dando tumbos llegó al baño para remojarse la cara y tomar aire en la ventana, mientras tomaba aire contempló la madrugada y recordó su sueño. Con los ojos hinchados y respirando débilmente pensó que si moría se iría contento, porque soñó a todos sus seres queridos muy felices.
Ya que pudo se tomó unas pastillas, 3 veces la dosis recomendada, y se alivianó poco a poco; ya que se sintió mejor dio gracias a la vida y prometió cuidar de ella cuidando de si mismo.
Más tarde, casi al anochecer, tomaba un té y pensó en lo sucedido en la madrugada, y también dio gracias a la muerte por haberle dado el mejor sueño de su vida y la inspiración para seguir adelante.
Llegó la hora de dormir y Pedro se acostó con algo de miedo y con algo de deseo porque se repitiera lo de la noche anterior aunque tuviera que medio morir, ese sueño ha sido lo mejor que Pedro ha vivido. La muerte lo perdonó, pero siendo como es, lo dejó con ganas de más.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario