martes, 28 de enero de 2014

Eclipse

Un buen día, y claro que era de día, el sol se vanagloriaba por creerse la creación mas bella del universo, esto era todos y todos los días. Uno de esos días, una de las estrellas, harta de su soberbia le dijo que en el planeta tierra, en ese que gracias a él está vivo, la luna era la mas admirada y la mas querida. El sol se sintió ofendido por ser menos querido y admirado que otro ser. Como la luna sale de noche, el sol nunca la ha visto y movido por la curiosidad y el orgullo, decide bajar a la tierra para averiguar sobre ella.

Muy molesto bajó el sol a la tierra y primero llegó a los mares, levantando una nube gigantesca de vapor antes de llegar al fondo. En el mar le dijeron que la luna es una perla mágica que brilla en un océano que aparece por las noches arriba, en donde de día está el cielo. Le dicen que la noche en que el mar logre alcanzar esa perla podrá ir libre por toda la tierra y los peces podrán andar fuera del agua. El sol queda extrañado y pide ver a la luna y el mar le dice que no es posible pues con el está el día y que la noche y el día nunca se juntan.

Salió el sol del mar y se dirigió a los bosques, ahí habló con los árboles y las plantas, claro, después de haber provocado unos cuantos incendios. El bosque le dijo al sol que la luna… Perdón, olvidaba decirles que este cuento se lo contó un chamaco de 15 años a una chamaca de 14 años, de quien estaba perdidamente enamorado. Bueno, pues ahí va el sol al bosque y tras la quemazón le dijeron que la luna es una semilla que simboliza la vida y que ellos la admiran por que... y el sol interrumpe a ese árbol diciéndole que de seguro cuando llegue la luna, los árboles caminaran. El árbol que el bosque escogió para que hablara por él, le dijo al sol que no, que la admiran por que es una semilla de la que nace la inspiración para el canto del búho, la admiran por que nunca los deja solos y por que su luz guía a los árboles que caminan de noche, por que los árboles caminamos - le dijeron- pero lo hacemos muy lentamente. El sol preguntó que en donde podía ver a la luna y el bosque le dijo lo mismo, que no es posible por que con el está el día, y que la noche y el día nunca se juntan. El sol quedó furioso pero ya empezaba a sentir mucha curiosidad por la luna.

No conforme con la respuesta del bosque pregunto a los animales y el que contestó primero fue el lobo. El lobo dijo que la luna esta hecha por las almas de los animales que poblaran la tierra en el futuro y que por eso los lobos le cantan para decirles a esas almas que las aman y que aquí encontraran su casa. El lobo le prometió contarle a la luna de él y decirle que la andaba buscando pues es imposible que se vean.

El sol ya triste por no poder ver a la luna fue finalmente con los humanos. A su llegada ya no quemo nada, pues ya era un sol con poca luz. Los humanos le dijeron que la luna estaba hecha de los sueños de los enamorados y de los deseos de los niños, y le dijeron lo mismo, que la luna es de la noche y el sol es del día y que es imposible que estén juntos.

Tanto escucho el sol de la luna que se enamoró de ella y casi apagado fue a hablar con Dios para pedirle ver a la luna. Dios le dijo que era imposible, a pesar de los ruegos del sol. El sol empezó a morir de tristeza. Esa noche fue de las noches mas oscuras en la tierra.

La luna siempre había estado enamorada del sol y esto la entristeció mucho. Fue a pedirle a Dios que le permitiera ver al sol pues no soportaba que estuviera tan afligido. Dios le dijo que era imposible y la luna lloró y vio al sol muriendo llena de pena.

Al bajar su fulgor el sol pudo ver muchas cosas que su propio brillo le impedía y entonces logró ver a la luna. Asombrado por su belleza brilló un poco, esforzándose por vivir unos minutos para contemplar a la luna. La luna desobedeció a Dios y fue hacia el sol y lo besó. Con ese beso la tierra no tuvo ni día ni noche, tuvo un eclipse que envolvió todo en una hermosa luz violeta. Dios se percató de la desobediencia de la luna pero se hizo el distraído pues de todas formas era el quien junto con todas las cosas creo también al amor.

El chamaco le contó este cuento a su amada justo antes de un eclipse, le dijo que esa es la historia de los eclipses; Dios se distrae y el sol y la luna se besan. El eclipse llegó y él le dijo a ella: " Si yo fuera el sol y tú fueras la luna, la noche y el día serían solo una". La besó bajo la luz violeta. Fue su primer beso, mientras tanto... Dios se hizo el distraído.