El día del niño hubo fiesta en la escuela y había un lugar en el que te "casaban" con la niña que te gustaba. A mi me gustaba una, que por cierto hace unos años me la encontré en la calle y se me hizo bastante guapa todavía (Lástima que ya no hay fiesta, ni puestecito, ni niñez, ni nada). Pero con todo y enamoramientos el puestecito del casorio me infundaba un miedo inexplicable (Algún día le perderé el miedo) y procuraba estar alejado participando en varios juegos. En esa fiesta comí pasteles, gocé tomando refresco (En la casa estaba prohibido cuando éramos niños), jugué a la roña o la trae, acabe empapado por una guerra con globos rellenos de agua, también jugué a las escondidas y al final del día, casi ni hablaba, mi cabeza seguía disfrutando todo lo que vi en ese festejo y el huevo revuelto con frijoles de la cena se enfriaba en la mesa. Esperé la fiesta para el año siguiente y afortunadamente la pasé igual. Ojalá los niños sigan siendo felices con jugar y comer pastel.
Ahora de adulto he tenido días muy divertidos también, y los mejores han sido cuando todos ríen y se burlan de todo, como cuando era niño.
Y lo bueno es que ya no voy a la escuela!!!
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