viernes, 21 de diciembre de 2012
La neurocirugía del Doctor Méndez.
En el quirófano los doctores quedaron sorprendidos y supieron por qué el Doctor Méndez les había recomendado que el paciente estuviera sentado y no acostado. El paciente se apellida Sánchez o Pérez ¡X! No me acuerdo bien. El caso es que tenían que destaparlo para verle el cerebro y arreglarle unas ondas, le hicieron un TAC pero no comprendían lo que revelaba el estudio, solo el Doctor Méndez, anciano cirujano que ha visto un montón de cosas en su profesión comprendió los resultados del estudio.
A un lado del paciente esta su la tapa de su cabeza totalmente a rapa, aunque ya tenía poco pelo, por sus 70 años. El hombre se estaba descerebrando a causa de una terrible depresión; resulta que murió su mujer y el lloró muchos días y cada día lo hizo por más de 18 horas, solo dormido no lloraba.
Lo que sorprendió a los compañeros de Méndez fue ver que en lugar de cerebro el hombre tenía un pedacito de mar, algo así como un lindo acuario con peces tropicales, un pequeño arrecife con corales y un fondo de arena blanca, solo que el nivel del agua estaba muuuy bajo por que tanto lloró que se estaba vaciando. Los pececillos se veían moribundos y algunos ya flotaban boca arriba, a estos que ya estaban muertos procedió el Doctor Méndez a sacarlos de la cabeza del triste hombre que ahora, por estar sedado, no lloraba.
5 cadáveres le saco de la cabeza y de ahí procedieron a ponerle poco mas de un litro de agua de mar que el Doctor Méndez ya había encargado de urgencia y fue llevada de Cancún, pues era del tipo de la que llevaba ese hombre en la cabeza.
Al percatarse de lo sorprendidos que estaban sus compañeros, el experto cirujano les explico que esos pececitos tropicales, en el caso de este hombre, son las ideas, que el arrecife esta hecho de finas capas que son los recuerdos y que los temores eran diminutos animalitos pero que según lo que estuviera haciendo el paciente a veces podían convertirse en una marea roja. También les dijo que cuando el hombre tenía un ideal todos los peces formaban un banco que se movía como un solo pez gigante, por que todas sus ideas se juntaban con un solo fin para poder enfrentar las tormentas y no permitir que los temores tuvieran tiempo de convertirse en la temible -obvio- marea roja.
La operación fue un éxito, sobre todo por un caballito de mar muuuy pequeño que puso el Doctor junto con algunos pececitos nuevos. No se sabe bien como es que funciona pero en sus estudios el Doctor ha probado caballitos, cangrejos, pulpos, erizos, etcétera, etcétera. y el caballito es el que ha dado optimismo y ánimo a los pacientes operados. Cree el Doctor que los bríos del caballito hacen que todo este pequeño ecosistema se mueva con más ganas, más rápido y en distintas direcciones. Hay riesgo de que el paciente se vuelva un poco loco y también hay riesgo de que se vuelva muy loco pero lo que esta asegurado es que ya no andará de chillón regando el cerebro por todas partes.
El Doctor Méndez fue aplaudido por sus colegas al final de la operación y muy contento se fue al comedor del hospital pues ya eran mas de las 2 de la tarde. Comió un spaghetti delicioso, en salsa de tomate y antes de irse pidió que le vendieran un litro para llevar. A pesar de lo rico de la salsa, el Doctor no iba a comerse el spaghetti en su casa, sino que lo guardaría para un paciente que ha estado teniendo hemorragias, le sangra mucho la nariz y ha estado perdiendo la memoria, síntomas que para el experimentado Doctor Méndez hablan de un típico caso de cerebro de pasta italiana.
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Excelente historia! No te conocía este talento. Deberías publicarlas en un libro, no sólo un blog.
ResponderBorrarSaludos!