Mi papá como el buen padre que es me ayudó con los trámites de reportes y demás ya q yo estaba en la calle y el telcel para variar en el DF tenía "Error de conexión", pues bueno, maté la angustia con unas cheves en "La Mascota" y de ahí, tras una amena charla con el taxista que me sacó de ahí contra la voluntad de la lluvia, fui a ver una película que no valió madre para mi gusto; a la salida me eché un taquito de chorizo y el taquero que es todo un tahúr se quejaba con asombro de un viejo que le había ganado la partida, dijo q solo había perdido tres veces en su vida (Y no se ve joven q digamos el cabrón). Se me hizo medio exagerado pero no era yo quién para rebatirle la veracidad de su congoja (Y menos que todavía no me despachaba mi taquito).
De pronto dijo el taquero -"Me queda de consuelo que no todos los días matan burro"- Sus palabras me consolaron también a mi. El destino me arrebató mi cartera, por pendejo yo, o por muy chingón el destino, pero no paso de ser un infortunio en la vida de un burro que solo sufrió la muerte de su identidad y la pérdida de unas tarjetas endeudadas. Vi en el taquero a un cómplice, a un compañero… me acabe el refresco saboreando la dicha de no ser el único borrico que se atontó. Lo de más valor que perdí con mi cartera fue la devaluada credencial de elector… No hay tos, al fin que no todos los días matan burro.
- Otro, pero de cecina por favor-
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