viernes, 21 de diciembre de 2012
Colorín Clorado, tragedia de amor.
Una etiqueta blanca en el dedo gordo de su pie se veía mas bien un poco café, pues la piel de ella era tan blanca, que aún lo blanco se veía moreno. Ella no siempre fue así, de hecho, tiene menos de 24 horas con esa blancura propia de la piel de un ángel y en vida fue mas que un ángel, amó con mas que todo el corazón, sonrió con mas que con toda la vida, era un cielo estrellado que brillo con una luz especial hasta que Ignacio, un veinteañero de su escuela, una tarde de verano apago esa luz.
Fue en un día, 3 meses antes, que ella conoció a Ignacio; el tenía la figura pobre, la tez imberbe, la mirada timida, se veía desamparado y ella siendo maternal quedo cautivada por él. Pasaron 2 semanas y su cara ,su mirada, ya habían adquirido ese brillo de los amores únicos, del primer amor, ah no, pero la blancura de ahora, esa no fue por amor.
Hace 3 días Ignacio y ella estaban solos en la casa de ella, el la acompaño a la lavanderia y habiendo besado ya mil veces sus labios, le tumbo las sábanas que destinadas a los remolinos de la limpieza encontraron su verdadero fin en los mosaicos del piso, ahi quedaron las sábanas, junto con unos calzoncillos de algodón que en detalle tenían pequeños holanes. Hicieron el amor, amor de lavanderia, tantas cosas tuvo ella que no supo que tuvo pero su estomago parecia estar en el ciclo de exprimir; en esta que fue su primera vez tuvo felicidad, plenitud, algo, algo especial, un ciclo desconocido con el ella e Ignacio se convirtieron en un solo ser.
Ignacio salió del hospital y sigue llorando, lleva 3 lavados de estomago pero no se ha lavado el alma, se siente terriblemente culpable y triste, también tiene ira, en el fondo tiene la ira de estar vivo, de haber sido rescatado cuando deseaba morir en medio de un charco de vómitos de colores.
Ella se llamaba Martha, ella se llamaba así, se llamaba Martha, se llamaba Martha, se llamaba así. Se llamaba hasta que descubrió a Ignacio besando otros labios, abrazando a otra mujer, fue en un bocho todo destartalado que había sido en veces su nido de amor, el caballo con el que habían descubierto los caminos con ojos de enamorados. Pues si, ahí, en el bocho, Ignacio que besaba a una (No diremos que era otra, por que ni de chiste se comparaba con Martha, era simplemente una y ya) fue sorprendido por un golpe que Martha le dio a la ventanilla antes de salir corriendo. Corrió Martha y no paro hasta llegar a su casa, la casa sola, sus papás en el trabajo. El celular de Martha sonó con una llamada que hizo Ignacio, pero ella lo aventó al piso y lo dejo inservible. Fue por la llave que le dejaba siempre su madre en la lavanderia.
En menos de 10 minutos el motor del bocho se apago frente a la casa de Martha, Ignacio entro a buscarla y la ventana de lavanderia resplandecia con un brillo blanco, Martha estaba tirada en el suelo junto a unos bultos de ropa sucia, a su lado una botella de blanqueador casi vacía era el cierre de una muerte causada por tristeza, decepción y casi medio litro de clorox. Ignacio tuvo un ataque y su alma herida le ordeno suicidarse junto a Martha. Como ya no había mas que un Mas Color, Ignacio le dio tragos severos pero en vez de morir su pelo se puso naranja, su cara verde, sus ojos de un morado profundo y sus uñas azules, de ahi sintió que caminaba en un arco iris, gritó sin darse cuenta y después vomitó de muchos colores, todo quedo lleno de color y el volvió a su color normal al tiempo que desmayado quedó a un lado del cadaver de Martha, que seguía resplandeciendo con un blanco mas blanco que cualquier blanco.
Martha fue enterrada como cualquier mortal, todos piensan que no debía morir, pero la lavanderia la esperaba ya.
dentro de 3 días Ignacio entrará a un super para comprar un blanqueador, buscará un envase que sea fácil de llevarse a la boca, pero finalmente saldrá del super con las manos vacías huyendo del olor del jabón. Para Ignacio el jabón ahora huele a muerte, a soledad, a fracaso, a tristeza. Ignacio nunca volverá a lavar su ropa, Ignacio es un cobarde que se ha condenado a vivir en la mugre.
Colorín clorado, perdón…
Colorín colorado, este cuento se ha acabado.
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