El mas chico de sus hijos, un adolescente con el que peleaba todos los días, dejó la cena y salió para acompañarla. Ella estaba llorando, él no supo que decir ni que hacer, solo la acompaño en silencio, bajo la lluvia. Después de 15 minutos la abrazó y su madre susurró algo, él se enteró que su abuela materna estaba a punto de fallecer y también lloró. Esa noche de verano en que la lluvia tibia acompañaba al silencio, fue la primera vez que el abrazó a su madre desde que ya no era un niño, fue el primer abrazo después de tantas discusiones y palabras dichas sin pensar.
En la cocina, el padre y el hermano se servían lo que quedaba del huevo revuelto, y ajenos y distantes siguieron en silencio, comiendo. En el patio, él y su madre siguieron abrazados.
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