Arena y polvo.
Nada más que arena
y polvo.
Cielo ajeno sin
guardián,
pérdida que secó
al viento.
El grito está
ausente,
la voz no lo
siente,
huyó de su boca
dejando muda alma.
La pregunta
acecha,
la respuesta se
esconde temerosa.
Es dolor que se
hizo costumbre.
¿Volverá el
guardián al cielo?
Cuatro horizontes
visten la duda,
el mar inverso agoniza
en silencio,
las estrellas han
perdido a su rey.
Oscura memoria,
penumbra de sueños,
es mundo olvidado
la imagen sin rumbo.
Suelo etéreo de
arena y polvo.
Ven nube de sangre
y moja la tierra.
La lluvia nacerá
para morir
y no habrá llantos
de humedad.
Nada fue ni será.
Arena, polvo,
desolación.
¿Volverá el
guardián al cielo?
Esperanza
moribunda
que invoca al
temblor
que de fin a su
bestia
y paz a su
corazón.
Nada queda.
Arena y polvo,
nada mas
que arena y polvo.
Vértigo infiito
que toma su parte,
invierno del alma
que rompe la historia.
Loco, tonto…
…imbécil que sufre
maldiciendo la
cuerda
que desvaneció la
vida
y le robó el
encanto.
Del laberinto
encantado
vendrá la vida,
el canto errante
tomará al
zenzontle.
Ten calma, ten fe,
el guardián se fue
al mar inverso.
Camina en paz,
el sol regresó al
cielo.
Luis Monterrubio Hdz.
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