domingo, 10 de marzo de 2013

Camina en paz.


Arena y polvo.
Nada más que arena y polvo.

Cielo ajeno sin guardián,
pérdida que secó al viento.

El grito está ausente,
la voz no lo siente,
huyó de su boca
dejando muda alma.

La pregunta acecha,
la respuesta se esconde temerosa.
Es dolor que se hizo costumbre.
¿Volverá el guardián al cielo?

Cuatro horizontes visten la duda,
el mar inverso agoniza en silencio,
las estrellas han perdido a su rey.

Oscura memoria, penumbra de sueños,
es mundo olvidado la imagen sin rumbo.

Suelo etéreo de arena y polvo.
Ven nube de sangre y moja la tierra.

La lluvia nacerá para morir
y no habrá llantos de humedad.

Nada fue ni será.
Arena, polvo, desolación.
¿Volverá el guardián al cielo?

Esperanza moribunda
que invoca al temblor
que de fin a su bestia
y paz a su corazón.

Nada queda.
Arena y polvo,
nada mas
que arena y polvo.

Vértigo infiito que toma su parte,
invierno del alma que rompe la historia.

Loco, tonto…

…imbécil que sufre
maldiciendo la cuerda
que desvaneció la vida
y le robó el encanto.

Del laberinto encantado
vendrá la vida,
el canto errante
tomará al zenzontle.

Ten calma, ten fe,
el guardián se fue
al mar inverso.

Camina en paz,
el sol regresó al cielo.

Luis Monterrubio Hdz.

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